Danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno”. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre os perdonará» (Mateo 6, 7-15).
REFLEXIÓN
Con esta oración Jesús quiere significarnos que nadie ha de sentirse sólo y desamparado: nunca está solo. Dios está siempre pendiente de él. Dios sabe a diario de sus ilusiones, de sus problemas y de sus tropiezos. Dios está continuamente atento a sus éxitos y fracasos. Dios no se desentiende jamás de nuestra historia. Por eso Jesús nos enseñó esta oración para inculcarnos que Dios es nuestro Padre, y que nosotros debemos sentirnos en verdad hijos suyos.
El Padrenuestro es la oración por excelencia, con la que el Señor nos enseñó a dirigirnos a Dios-Padre, abandonándonos en sus manos. Cuando, ante las situaciones negativas y dolorosas, somos capaces de decirle: «Padre, hágase tu voluntad», en ese momento manifestamos que confiamos ciegamente en él, aunque nuestra mente no entienda lo que nos sucede. Y cuando le pedimos perdón por nuestras culpas, el mal cometido se transforma en bien, y llegamos a conocer mejor a Dios, porque experimentamos que su misericordia no tiene límites. El perdón crea así un nuevo vínculo entre Dios y nosotros.
ORACIÓN
¡Señor, enséñanos a orar!
SANTORAL ROMANO
Ss. Paulino de Nola, Adán, Nicetas, Liberto obs.; Juan Fisher card.; Tomás Moro, Pompiano, Galación, Heraclio, Saturnino, Albano, Flavio, Clemente ms.; Inocencio V p.; Consorcia v.; Lamberto ab.; Arón erm.; Domiciano mj.