REFLEXIÓN
Si confiáramos de verdad en el Señor, estas palabras nos permitirían caminar por la vida con seguridad y firmeza, sabiendo que lo que pedimos a Dios Padre, en el nombre de Jesús, se nos concederá, siempre que repercuta en nuestro bien. La fe ciega en Cristo convierte al hombre en una persona segura de sí misma, porque se abandona en los brazos del Padre. Lo que sucede es que creemos en Dios a medias. Es como el amigo que camina a nuestro lado y nos acompaña, a quien oímos y con quien dialogamos, pero sin estar plenamente unidos y compenetrados con él. Con Dios nos pasa lo mismo. Lo admitimos y aceptamos a nuestro lado, pero en ocasiones lo dejamos un poco al margen, sin confiar ni entregarnos a Él y a sus planes sobre nosotros.
ORACIÓN
Señor, que sepa ser fiel y constante en mi oración,
y aunque no comprenda tus designios,
que confíe y crea ciegamente en ti siempre.
SANTORAL ROMANO
Solemnidad de Pentecostés; Ss. Carlos Lwanga y compañeros ms. de Uganda; Cecilio, Alberto, Atanasio cfs.; Pergentino, Laurentino, Luciliano, los niños Claudio, Hipacio, Pablo y Dionisio ms.; Hilario ob.; Isaac mj.; Paula, Oliva vs.; Clotilde reina.