REFLEXIÓN
Al observador creyente, los distintos momentos de la vida de Jesús le resultan estremecedores e impactantes por la bondad, la ternura y el amor con que fueron vividos. Para sintetizar lo que fue esa vida, San Lucas escribe en los Hechos de los Apóstoles: «Jesús pasó haciendo el bien». Por eso no es extraño que el evangelista San Juan cierre el relato de su pasión con este detalle: «Uno de los soldados, con una lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua». Nos encontramos ante el signo final de su vida terrena: «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». No sólo «pasó haciendo el bien», sino que al final entregó a los hombres la fuente y principio de ese amor: su corazón, toda su persona. También los hombres y mujeres de todos los tiempos, especialmente los cristianos, están invitados y llamados por Jesús a realizar su vida en clave de amor y de donación, hasta el final.
ORACIÓN
Señor, que sólo anhele parecerme a ti;
que, si me abren el corazón, mane de él siempre amor y bondad,
y que mi meta sea seguirte hasta el fin de mi vida.
SANTORAL ROMANO
Ss. Protomártires de la Santa Iglesia Romana ; Marcial (Marciano), Beltrán obs.; Cayo pb.; Lucina, Emiliana, Donato ms.; Ostiano; Teobaldo, Alrico, Alpiniano, Andrónico, Apolo cfs.; Cayo pb.; León subd.; Agabo prof .