REFLEXIÓN
Aún sabiendo los discípulos que Jesús había salido de Dios, llegó un momento en que le abandonaron. Así nos ocurre a nosotros muchas veces. Sabiendo que Jesús es el Hijo de Dios, le abandonamos por cobardía ante el plan de vida que nos propone. Lo que Jesús nos pide a cada uno no somos capaces de realizarlo en muchas ocasiones por temor al qué dirán, y a que nos llamen beatos; y por eso le abandonamos. El Señor quiere que seamos valientes para ir por el mundo proclamando que vale la pena seguirle, porque al final Él será nuestro premio, y sabe lo que necesitamos cada uno ahora.
ORACIÓN
Señor, que tenga la fuerza y el valor suficientes
para anunciar por todas partes tu Buena Noticia,
y ser fiel a tus consignas de Amor y de Bondad.
SANTORAL ROMANO
Ss. Bonifacio ob. y m.; Sancho, Florencio, Julián, Ciriaco, Marcelino, Nicanor, Faustino, Apolonio, Marciano, Zenaida, Ciria, Valeria, Marcia, Doroteo, Claudio, Adalaro, Lupercio ms.; Eutiquio ob.; Doroteo pb.; Félix mj.