La tentación de volver al ajetreo, al bullicio, a los negocios, a la pérdida u olvido de la propia personalidad y del verdadero sentido de la vida será siempre el gran peligro de la persona que desea ser sí mismo, según los planes de Dios.
Por eso el hombre ha de estar siempre atento a la Buena Noticia que Dios le dirige a través de todas sus criaturas, de sus hermanos los hombres, y de sus enviados especiales, que nunca faltan.
¡Señor, que el tumulto del mundo no logre arruinarme!
¿Acaso el día de hoy no es el momento de iniciar una vida nueva!
SANTORAL ROMANO
Ss. Bernardo ob.; Egduno pb.; Maximiliano, Pedro, Mamiliano, Zono, Alejandro, Duno, Orión ms.; Teófanes, Nicodemo, Paulo Aureliano cfs.; Geraldo ab.