Y el hombre adulto busca permanentemente cómo alcanzar nuevos objetivos. De hecho la vejez de espíritu se produce cuando la persona pierde la ilusión del futuro y se resigna con lo que tiene, no aspirando a más.
Una de las funciones principales de toda religión es descubrirle al hombre como meta de su vida el infinito, lanzarle hacia la trascendencia, inculcarle la confianza de que puede realizarse en plenitud y que su corazón sólo puede sentirse satisfecho en la comunión amorosa con Dios. Toda religión le abre a la persona humana nuevos y amplios horizontes. Toda religión debe impulsar al hombre a caminar y no detenerse.
Cuando Jesús, como enviado de Dios, nos revela a éste como Padre bueno, quiere alimentar en todos los hombres esta sed de infinitud.
¡Señor, muéstrame tu camino, mi camino,
y ayúdame a no cansarme!
SANTORAL ROMANO
Ss. Hilario, Agapito, Patricio, Heriberto, Bonifacio, Queritano obs.; Taciano dc.; Félix, Dionisio, Largo, Julián, Petronila, Columba, Damián, Valentín ms.; Abrahám, erm.; Eusebia ab.