La verdadera religión empapa toda la vida, y la vida de la persona religiosa debe estar toda ella penetrada e embebida por la religión que profesa. La religión está llamada a ser como el alma que anima y vivifica toda la vida del hombre.
El amor a los enemigos es quizás una de las grandes novedades que el cristianismo introdujo en las tradiciones religiosas antiguas. Y esa característica del amor cristiano está dejando su poso en algunas tendencias de la cultura contemporánea. El reconocimiento y promoción de los derechos humanos, el debido respeto a la vida, los movimientos pacifistas, el derrumbamiento de fronteras y el acercamiento entre pueblos enfrentados y divididos, son un exponente de que la cultura actual se abre poco a poco, aunque con dificultad, al mensaje de Jesús: “Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen”.
¡Señor!, que a nadie guarde odio, ni rencor;
que a todos ame,
y a todos sepa tenderles la mano de la reconciliación.
SANTORAL ROMANO
Ss. Cirilo de Jerusalén ob. y dr.; Frigidiano, Anselmo, Narciso obs.; Félix dc.; Trófimo, Eucarpio ms.; Salvador de Horta cf.