Menú Cinco Minutos
con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

MARZO 2007

L M X J V S D
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Por Roberto Ortuño Soriano, o.p.

DÍA 27

¡Religión heroica!

Los enviados y mensajeros de Dios, con frecuencia, no son bien recibidos por la sociedad. Molestan y estorban, porque remueven las conciencias, y proclaman lo que no gusta a los poderosos.

Sucedió en tiempos de Jesús, en el Antiguo Testamento y en todas las épocas. Mensajeros de Dios fueron, sin duda, en nuestro tiempo, Gandhi, Martin Lutero King y tantos misioneros de la justicia, de la paz, del amor y de la igualdad entre los hombres; y todos ellos han sido aniquilados.

Estos profetas se presentan como testigos de Dios y mensajeros de un mundo mejor, más justo, más humano, más fraterno; pero sus gritos caen muchas veces en el vacío del desierto. Escribe de ellos J.A. Espinosa en una de sus canciones: “Por ti, mi Dios, cantando voy, la alegría de ser tu testigo, Señor. /Me mandas que cante con toda mi voz; no sé como cantar tu mensaje de amor. Los hombres me preguntan cuál es mi misión. Les digo: ¡Testigo soy! /Es fuego tu palabra que mi boca quemó; mis labios ya son llamas, y ceniza mi voz. Da miedo proclamarla, pero tú me dices: ‘No temas, contigo estoy'. /Tu palabra es una carga que mi espalda dobló; es brasa tu mensaje, que mi lengua secó. Déjate quemar, si quieres alumbrar: no temas contigo estoy".

Mensajeros de Dios son los niños, con su inocencia. Mensajeros de Dios son los padres y los educadores ofreciendo a los jóvenes una formación integral. Mensajeros de Dios son todos los profesionales responsables y dedicados a buscar el bien a los demás. Y mensajeros de Dios son los ancianos con su prudencia y sabiduría adquirida.

 

¡Señor, quiero ser tu testigo!

¡Dame fuerza y valor para proclamar tu verdad!

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Ruperto, Pablo, Gelasio, Felipe obs.; Augusta, Alejandro, Fileto, Lidia, Macedón, Teoprepio, Anfiloqio, Crónidas, Lázaro, Marotas, Narsetes (Narses) ms.; Juan erm.; Bercario y Rómulo abds.