Ante el dogmatismo y la cerrazón de algunos que, en materia religiosa, piensan poseer toda la verdad, estas palabras de Jesús pueden parecer desconcertantes. ¿No era Él el Hijo de Dios y el Mesías? ¿No era el único enviado por el Padre para salvar a los hombres? ¿No era Él el verdadero camino, la única verdad y la auténtica vida?...
En este pasaje Jesús se muestra abierto al reconocimiento y a la aceptación de cuanto de bueno y verdadero hay en este mundo, venga de donde venga. Para Él todo bien procede del único Dios y Padre, que se revela a los hombres de muchas y diferentes maneras. Cualquier forma de religiosidad, que conduzca realmente a la búsqueda del bien y de la verdad, no hay por qué rechazarla. Los caminos de Dios son infinitos.
Jesús es la Verdad , la Palabra de Dios encarnada, pero ¿quién puede decir que ha llegado al pleno conocimiento de Cristo?... Además, cualquier parcela de verdad, si es auténtica, no está reñida con la plena manifestación de la única verdad. Por eso Jesús afirma que no ha venido a abolir la religiosidad de sus antepasados, sino a darles su verdadero significado.
¡Señor, enséñame tus caminos e instrúyeme en tus leyes!
¡Haz que camine con lealtad!
SANTORAL ROMANO
Ntra. Sra. de la Caridad ; Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo cfs.; Cirilo, Segundo, Pastor, Victorino, Armogaste, Máscula, Sáturo ms.; Eustaquio, Simplicio, Constantino abds.