A las diferentes fuerzas superiores del cielo y de la tierra se les profesaba su correspondiente culto para obtener de los dioses la protección que el hombre y los pueblos necesitaban en cada momento. Mas, desde que se extendió el monoteísmo, las formas de sincretismo religioso fueron rechazadas, ya que, según aquél, repugna al concepto mismo de Dios la existencia de varios dioses.
Pero sucede que, a parte las formas de sincretismo institucionalizadas, existen también otras clases de sincretismo, que consisten en decir que se cree y confía absolutamente en Dios, pero al mismo tiempo se tributa un culto silencioso y oculto a otros poderes mundanos, como son el dinero, el erotismo, el afán de preeminencia y de supremacía. El Salmista dirá: “No se puede servir a Dios y al dinero”.
En una religiosidad bien entendida no caben las componendas y la ambigüedad. Se es creyente, o no se es. Se es cristiano, o no se es. Se es musulmán, o no se es. Se es católico, o no se es. Con una religión disfrazada se irá siempre a la deriva.
¡Señor, quiero que Tú seas mi único Dios y mi Todo!
SANTORAL ROMANO
Ss. Juan Clímaco, ab.; Régulo, Pastor, Zósimo obs.; Quirino, Domnino, Víctor, Decio, Irene ms.; Apolonio cf.; Osburga ab.; Mamertino, Clinio abades.