REFLEXIÓN
El hijo del carpintero. Un trabajador más en la aldea de Nazaret. Jesús asume la condición humana haciéndose, también, un hombre necesitado de sustento, un artesano. Y son sus manos, como las de José, las que transforman la tierra, la materia, y la hacen útil y bella para sus hermanos. El trabajo no es una esclavitud, ni una posesión, ni un poder para anular a otros. Es una liberación y un servicio para los hermanos. Una manera de adelantar el Reino que está viniendo, de comprometerse activamente en él. De ser fieles al mandato primero del Padre: “llenad la tierra y transformadla”. Este mundo, siempre en obras y en tránsito, necesita nuestra aportación, por pequeña que sea, para hacerlo según la voluntad de Dios. Somos creadores, co-creadores con el Padre en lo cotidiano.
Este día es un buen momento para recordar a los parados, aquellos a quienes las instituciones no permiten desarrollar su potencial en beneficio de la sociedad; de recordar a los esclavos que aún hoy existen: los oprimidos y explotados por personas o sistemas que en beneficio del rendimiento son anulados; de recordar a los inmigrantes que llegan a nuestro país, o que salen de él, en busca de nuevas expectativas laborales; de recordar a los economistas que dirigen a nivel mundial las redes económicas, muchas veces injustas. Y de recordar, cómo no, a los pequeños y sencillos trabajadores “de a pie” que con su sacrificio y entrega hacen del mundo una obra hermosa, una obra de Dios. Jesús, y José, y tantos y tantas a lo largo de la Historia han estado de su parte.
ORACIÓN
Padre, concede a todos tus hijos la posibilidad de trasformar el mundo según tu voluntad, y de desarrollarse a través de esta tarea. Cuida con amor a los marginados y explotados, a los parados y anulados...
SANTORAL ROMANO
San José Obrero, Ntra. Sra. de Estíbaliz; Ss. Jeremías prof.; Amador, Asaf obs.; Orencio, Paciencia, Columba, Anonimata, Andéolo, Segismundo rey ms.; Peregrino, Isidora, Armulfo, Cariulfo, Domardo, Ricardo Pampuri cfs |