REFLEXIÓN
En aquél sábado, víspera de la Resurrección anunciada, los supuestos amantes de Jesús, sus discípulos, morían en la desesperanza porque acababan de enterrar a su Amor. Para ellos todo había acabado, y en el fondo sentían la paz, pero una paz de muertos, pues enterrando a la libertad ya podrían vivir tranquilos, sin miedo a decir en las plazas que estaban enamorados del Amor; su Maestro así lo hizo y fue asesinado en la cruz. Una vez enterrado el Amor vivían otra vez el presente de la Ley, que siempre es más cómodo que vivir en la esperanza de un corazón siempre insatisfecho de amor.
Pero si verdaderamente queremos ser discípulos de Jesucristo e hijos de Dios, no debemos dejar de amar, aunque en nuestra sociedad sea esto considerado como una locura. Sólo seremos felices si amamos con la misma intensidad y gratitud como lo hizo Jesucristo y como lo hace nuestro Padre Dios. Vivir la Resurrección es vivir continuamente apostando por la fuerza del amor y por el triunfo de éste sobre todo mal.
También hemos de ser conscientes de que vivir así implica un gran sufrimiento, pues siempre estaremos anhelando un amor más puro y completo, síntoma de un anhelo puro y completo de Dios. Quien ama vive buscando a Dios y quien busca a Dios desarrolla su vida en el amor. Si queremos ser discípulos de Jesús hemos de hacernos amantes del mundo, buscando el mayor bien para todos nuestros hermanos y así permaneceremos en el amor de Dios.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
(Pedro Salinas)
ORACIÓN
No nos separemos del Amor, por mucho que nos haga sufrir, pues nuestra felicidad y alegría está dentro de ti, Señor. Sufriremos engaños, opresión y burla, pero, como tú, nos alzaremos con el gozo de saber que lo que verdaderamente permanece es aquello que da vida: tu Amor encarnado en cada uno de nosotros.
SANTORAL ROMANO
Ss. Pascual Bailón, Teodomaro cfs.; Heraclio (Eradio), Pablo, Aquilino, Basilia, Víctor, Adrión, Solocón, Panfamero, Panfilón, Minerco, Artemio, Galcoro ms.; Celestino, Bruno obs.; Restituta virgen.
|