REFLEXIÓN
Vivimos rodeados constantemente de palabras y ruidos, y cuando hay algún momento de silencio nos sentimos intranquilos y buscamos llenarlo de palabras interiores.
El silencio es el medio preciso para escuchar la verdadera Palabra, la cual a veces nos llegará como un sencillo susurro, otras veces como un llanto de los pobres, otras como un grito de los angustiados... El silencio puede ser doloroso, pero es en él donde se engendra la palabra de consuelo y de justicia.
Si el silencio no nos dice nada, ¿algo podrán añadir nuestras palabras?
ORACIÓN
Señor Jesús, Verbo del Padre, acalla en nosotros toda palabra vana y haznos escuchar tu Palabra que nos invita a pronunciar la nuestra en bien de nuestros hermanos y hermanas.
SANTORAL ROMANO
Ss. Celestino V p.; Teodoro ob.; Pudente, Pudenciana (Potenciana), Ciriaca vs.; Calócero, Partemio m.; Ivo, Evonio, Claudia, Bernardo, Gracia, Teófilo de Corte, Adolfo cfs.; bto. Francisco Coll, fdor. HH. Dominicas de la Anunciata. |