Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo; pero ellos están en el mundo mientras yo voy a ti” (Jn 17, 4-11).
REFLEXIÓN
Conocer, entender profundamente, que Cristo ha venido del Padre y nos ha llevado a todos nosotros a él. Éste parece ser el misterio de la fe, según el Evangelio de Juan. Saberse implicado por completo en este designio de amor entre el Padre y el Hijo. No estamos al margen, sino dentro de ese misterio, sumergidos en él. O mejor, ese misterio está escondido en nosotros, en nuestro interior, y de lo que se trata es de sumergirnos constantemente en él. Hacer de ese misterio, que llevamos impreso, la razón de ser de nuestra existencia, nuestra misión, nuestro destino.
No es esto algo banal e intrascendente. En la búsqueda de ese misterio encontraremos nuestra razón de ser, nuestra verdad escondida, nuestro rostro más genuino. Por eso, en esta lucha es necesario empeñar la propia vida. Ponerse en camino en la búsqueda de Dios, que es también la búsqueda de nosotros mismos, del plan que Dios desde el principio pensó para nosotros. Y sentir que toda nuestra existencia está engarzada en el misterio de Dios, que somos misterio con él, que los otros, las otras, son también parte de ese misterio.
Y ser signo en el mundo de esta realidad: que toda vida humana, cualquier hombre, cualquier mujer, está incluido en ese plan de Dios, que nadie queda al margen. No es fácil proclamar esto en una tierra de poderosos y esclavos, de apegados al mundo. Y sin embargo, el conocimiento de este plan, de estas relaciones divinas en las que estamos inmersos, es el principio de nuestra salvación, de la salvación de la humanidad.
ORACIÓN
Padre: enséñame a leer mi vida, el mundo, la vida de mis hermanos, desde tu misterio, desde el mensaje de amor inscrito en nuestro interior. Ayúdame a sumergirme en ti, a poner en ti mi morada, a hacer de ti, sólo de ti, la razón de mi vida.
SANTORAL ROMANO
Ss. Restituta, Sinisio y Sisinio, Alejandro, Conón, Teodosia, Gencio, Andrés, Amón, Sofía ms.; Máximo, Maximino obs.; Eleuterio cf.; Voto, Félix erms.; Bto. Guillermo Arnaud y compañeros mártires. o.p. |