REFLEXIÓN
A la luz de la Pascua, con unos nuevos ojos y con un nuevo corazón renovado en el amor a Jesucristo, la liturgia nos presenta este pasaje del Evangelio de Juan. Es bastante conocido por su comienzo en el que se presentan tres de los títulos cristológicos atribuidos a Jesús.
Jesús como Camino, es nuestro itinerario para llegar a la felicidad en el Amor. Él recorrió este camino el primero, como Maestro de muchos, siendo feliz, andando por las sendas del amor y del bien, que conducen directamente al Padre. Pasó haciendo el bien, caminó amando a cuantos tenía alrededor y predicando la salvación a los hombres y mujeres. Ése fue el camino andado y el que debemos andar también todos los que queramos ser llamados cristianos.
Si caminamos, como Jesús, con la Verdad, nuestro destino será la Vida.
Hagamos nuestro camino con paso confiado, con corazón sincero y con espíritu profético como el de Cristo. Sólo así llegaremos al abrazo eterno con el Padre.
ORACIÓN
Alabemos hermanos a nuestro Padre Dios con todo nuestro ser y vida,
por habernos modelado con la dulzura con la que sólo Él puede hacerlo.
Fijémonos en su mano abierta, que nos acaricia, apoya y consuela,
y nos señala, en nuestra libertad, la dirección que lleva a la plenitud del ser.
Alabemos con todo el corazón a ese Padre que nos abraza y nos cobija
y que nos regala todo lo que tiene: Su Amor.
Sintamos Su suave mano en cada instante de nuestra vida,
acariciándonos maternalmente con Su Espíritu.
Dejémonos besar, para poder contemplar de cerca Su rostro
y participar así con Cristo del amor filial hacia Él.
SANTORAL ROMANO
Ss. Felipe y Santiago el Menor (Jacabo, Yago) aps.; Alejandro I p.; Etelvino ob.; Evencio, Teódulo, Elpidio, Hermógenes, Timoteo, Maura, Diodoro ms.; Violeta, Emilia (Amelia) vs.; (La Sta. Cruz). |