REFLEXIÓN
Estas palabras de Jesús les sonaron extrañas e incomprensibles a los judíos de su tiempo. Actualicémoslas: la costumbre que está más en boga hoy en día para entablar una relación con alguien es invitarle a tomar algo (un café, una copa, un aperitivo...). Y cuando la relación se hace realmente estrecha la invitación es ya a compartir nuestra casa y nuestra mesa.
Quizá es lo que quiere hacer Jesús con los suyos (con nosotros). Nos invita a su mesa, nos hace partícipes de su banquete, nos invita a “tomar algo”, para que entremos en su intimidad y compartamos lo más íntimo de él. En realidad es así; cuando quedamos con alguien para tomar café, el café es la excusa, pero lo que queda es la relación que se ha entablado a propósito del café. Hay que decidirse a “quedar” con Jesús y “aprovecharse” de él, pues es un encuentro de los que duran y de los que dan vida.
Y si no que se lo pregunten a Saulo. Por culpa de uno de estos “encuentros” con Jesús su vida cambió de una manera radical. Sólo que esta vez fue Jesús el que se adelantó a “quedar” con él. Así son los encuentros con Jesús: encuentros que nos impelen a renovarnos y a reorientar nuestra vida siguiendo su mismo camino y haciéndonos discípulos y pregoneros de su palabra. Pero, cuidado, a veces nos pasamos la vida esperando que Dios nos tire del caballo como a Saulo y no caemos en la cuenta de que ya estamos convertidos y que lo que nos falta es “quedar” con Él más veces para que esa relación se mantenga y crezca.
ORACIÓN
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón. (A. Machado)
SANTORAL ROMANO
Ss. Silvano, Ciriaco sac.; Venerio, Godeberto; obs.; Antonio, Antonina, Porfirio, Paulino ms.; Pelagia v.; Curcódomo dc.; Florián cf.; Nicéforo fd.; Juan Martín Moye fd., Bta. Emilia Bichieri, o.p. |