REFLEXIÓN
Jesús sigue haciéndose para nosotros puerta de acceso hacia la felicidad. Ofrece su vida y su proyecto como alimento para nuestras vidas, se ofrece como modelo de entrega y servicio. La felicidad que se nos promete, y el servicio que tenemos que prestar, tiene como única meta la justicia, trabajar para que el hombre y la mujer recuperen su dignidad de criatura de Dios.
Aquellos que le servimos y le acompañamos por el camino, los bautizados, como sus discípulos, debemos seguir los pasos del Maestro y abrir nuestras vidas para ser también, como Jesús, puerta de acceso al Reino. Somos testigos del Resucitado, y como tales queremos ofrecer a los hombres de nuestro tiempo una noticia, antigua, pero que se hace nueva cada día: Jesús es la vida, y da vida. Nos da su vida para que la nuestra fructifique, para que de fruto abundante.
ORACIÓN
Maestro y amigo, Señor Jesús, danos la fuerza necesaria para seguirte con fidelidad y entrega, para que nuestra vida, que se alimenta de ti como la única fuente, dé fruto, y fruto abundante.
SANTORAL ROMANO
Ss. Benedicto II p.; Juvenal, Flavio, Augusto, Agustín, Cuadrato, Rufino, Saturnino ms.; Domiciano cf.; Inocencio dc.; Estanislao ob. y m.; Bto. Alberto de Bérgamo, o.p. |