Galileos ¿qué hacéis ahí parados, plantados, mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse?” (Hch 1, 8.11).
REFLEXIÓN
La universalidad de la misión cristiana es uno de los elementos clave de la solemnidad de la ascensión. El evangelio no sólo es para los judíos. Es un regalo de Dios para el orbe entero. Lo interesante es que este regalo ha de llegar hasta los confines del mundo por medio de los discípulos. La Buena Noticia de Dios tiene voceros y testigos humanos. La misión es lo propio de la comunidad y de la Iglesia.
El dinamismo de la misión es un indicativo claro de la vitalidad y de la juventud de una Iglesia. Si queremos medir el grado de vigor de una comunidad cristiana hemos de hacerlo por su arrojo en la misión. Una Iglesia que no misiona es una Iglesia enferma y, probablemente, llamada a desaparecer.
Con frecuencia hablamos del envejecimiento de la Iglesia europea. Del envejecimiento de la Iglesia en España. ¿Qué queremos decir? Nos equivocamos al pensar que la lozanía de la comunidad cristiana se aprecia en la edad de los que participan en la celebración de la fe. Ciertamente es un dato relevante. Pero, si somos sinceros, la juventud cristiana y eclesial, a la postre, se revela en la obra misionera, en la actividad evangelizadora. Y, la verdad, da igual que, si es sincera, sea llevada a término por gente joven o mayor.
No lo olvidemos, pues, misionar es rejuvenecer.
ORACIÓN
Concédenos, Dios nuestro, saltar de gozo y darte gracias en este día, porque la Ascensión de Jesucristo es el presagio de llegar un día con Él a la gloria.
SANTORAL ROMANO
Ntra. Sra. de la Antigua; La Aparición de S. Miguel arcángel; Ss. Víctor, Acacio, Dominga ms.; Juan, Godón, Dionisio, Eladio obs.; Odrán, Tarasio cfs.; Venebaldo ab.; Wiro ptca. |