Texto antológico
"Es posible sintetizar así la vida religiosa de María. La revelación es más que una simple comunicación de verdad o de conocimiento. Es, al mismo tiempo, un acontecimiento salvador que ha de ser considerado constantemente con amor y que debe ser experimentado activamente en la fe y por medio de la fe, de suerte que podamos penetrar en el misterio de esta revelación, que se va desdoblando gradualmente, aunque siempre permanece velada. María nos proporciona aquí un sublime ejemplo. Ella es el prototipo, el primerísimo ejemplo de una vida cristiana de fe, verdaderamente sacramental. María estuvo hondamente envuelta y plenamente implicada en los acontecimientos visibles de la vida humana de Cristo en el mundo. Precisamente por esto María se levantó para aceptar -con fe- el divino misterio que se había hecho visible, y ciertamente público, en el signo sacramental externo de la humanidad de Cristo, y se dejó empapar del vigor que sobre ella derramaba la gracia de esa humanidad de Cristo. Su vigorosa fe y su confianza la capacitaron para traspasar el 'velo' humano de Cristo y penetrar en el mundo divino. El misterio de la vida religiosa y de la fe de María tenemos que buscarlo en su fe, esperanza y amor. La Escritura nos presenta muy pocos hechos concernientes a la vida de María. Y sólo de vez en cuando nos ofrece algunos destellos de luz que ilumina la imagen concreta de su fe en su crecimiento gradual hacia la victoria última: la imagen de su vida sacramental. Ahora bien, lo que conocemos de hecho es más que suficiente para que podamos dar a María el título de 'Reina de los confesores"'. (Edward Schillebeeckx)
Reflexión
Algunas afirmaciones-imperativos que nos hace el capítulo quinto de la Lumen Gentium del Concilio Vaticano II nos pueden servir de reflexión. El capítulo trata de la "universal llamada a la santidad en la Iglesia": "En la Iglesia, todos están llamados a la santidad. Esta santidad se manifiesta y debe manifestarse sin cesar en los frutos de gracia que el Espíritu produce en los 'creyentes" (LG 39).
"Jesús predicó a todos y cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida de la que él es iniciador y consumador. Los seguidores de Cristo han sido hechos por el bautismo verdaderos hijos de Dios y partícipes de la divina naturaleza, y por lo mismo realmente santos. Todos los fieles, de cualquier estado y condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor. Esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad" (LG 40).
"Quedan invitados y aun obligados todos los cristianos a buscar insistentemente la santidad y la perfección dentro del propio estado" (LG 42).
María, la "llena de gracia", es modelo de santidad para el pueblo de Dios.
Examen
- ¿Tenemos todavía una idea de la santidad como reservada a clérigos, monjes... o ñoña, anticuada?
- ¿Contribuimos con nuestra palabra y con nuestra vida a renovar la santidad en el pueblo de Dios?
- ¿Creemos de verdad que es posible vivir en santidad, plenamente de acuerdo con el evangelio, en nuestro estado y condición particular?
Conversión
- Tomar decisiones para secundar esta llamada y obligación universal a la santidad dentro de las ocupaciones y preocupaciones de nuestra vida personal diaria.
- Estudiar las exigencias concretas que tiene, en nuestra situación comunitaria real, la llamada universal a la santidad.
Invocación: Alégrate, llena de gracia..., ruega por nosotros, pecadores.
Oración
Dios, Padre nuestro, que en María, la llena de gracia, nos das un impulso siempre nuevo para caminar hacia ti, el solo Santo. Haznos participar de tu santidad.
SANTORAL ROMANO
Ss. Crispín, Cado obs.; Fausto dc.; Feliciano, Exuperio, Severino, Barlaán, Bajo, Dionisio, Agapito ms.; Teodemiro, Totón abds.; Abdías profeta.; Bto. Santiago Benfatti, o.p. |