Lc 6, 20-26: Ay de vosotros cuando todos hablen bien de vosotros .
Lc 23, 4-5: Jesús solivianta al pueblo con su enseñanza .
Mt 10, 34-39: No he venido a traer la paz, sino la guerra .
Lc 12, 49-53: He venido a traer fuego a la tierra. Se dividirán dos contra tres y tres contra dos .
Texto antológico
"Es preciso señalar que la profecía de Simeón se dirige explícitamente a María, madre de Jesús. El evangelista tiene cuidado en indicarlo. Ella, personalmente después de haber recibido las promesas de alegría -en la anunciación y en el nacimiento, tiene que recibir las profecías de la contradicción, referente a su hijo, y de la espada referente a ella: '... y en cuanto a ti misma, una espada traspasará tu alma'. Dos veces el texto insiste en la persona de María. Parece como si el anciano Simeón ahora fijara especialmente su mirada sobre María para darle bien a entender que el sufrimiento del que habla le concierne a ella y personalmente. A causa del sufrimiento del Mesías, su hijo, María conocerá también el dolor. Dolor que es designado como un gran sufrimiento, pues la palabra 'romphaia' indica una espada de grandes dimensiones, terrible en extremo. El dolor este de la espada alcanzará lo más profundo del ser de María, traspasará su alma de parte a parte. La imagen es muy dura y fuerte. No se trata aquí de un superficial pesar sentimental, sino en verdad del sufrimiento más punzante que penetra hasta las profundidades del ser. ¿Qué sufrimiento es éste?
La espada es la palabra de Dios que juzga y revela las profundidades del ser. Y esto nos recuerda la profecía de Simeón, quien también habla de este juicio y revelación de los pensamientos del corazón realizados por el Mesías, signo de contradicción que ocasiona la caída o la resurrección de los hombres. Cristo, Palabra viva y eficaz, será el revelador de los pensamientos profundos y efectuará así el juicio de los hombres que, a su vez, caerán o se levantarán. La espada de la que habla el inciso referente a la Virgen María es esta Palabra viva y eficaz que revela las intimidades y juzga los corazones. La espada que va a traspasar su alma es la Palabra, viva y eficaz en su hijo, que penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón (Heb 4,12)". (Max Thurian)
Reflexión
La vida no era fácil en Palestina en tiempos de Jesús. No era romántica ni idílica para nadie, y menos para los pobres. Y a María se le complicó la vida aún más por la conflictividad que suscitó Jesús.
La vida, la palabra y la praxis de Jesús están marcadas en el evangelio por una fuerte conflictividad. El anuncio del Reino, la denuncia consiguiente y la praxis liberadora que Jesús lleva adelante suscitan el enfrentamiento a muerte de los poderes sociales y religiosos. Jesús asume la conflictividad y sigue adelante, fiel a su misión.
María tuvo que sufrir por esta situación. Tuvo que ir evolucionando desde una posible actitud primera de extrañeza o rechazo hasta la adhesión total a su Hijo, sin condiciones, a todo riesgo. Y sufrió la contradicción hasta el final, en propia carne. Se cumplió la profecía de Simeón.
Examen
- ¿Sufrimos en nuestra propia carne la conflictividad que sufrió Jesús? Si nadie nos persigue, si para nadie somos denuncia, ¿a qué se debe?
- ¿Somos valientes para testimoniar la Verdad sin miedo a las consecuencias?
- ¿Cómo reaccionamos ante las críticas que nos vienen por ser cristianos, por luchar por la causa de Jesús? ¿Somos fieles hasta el final, como María?
- ¿Somos para nosotros mismos denuncia de todo lo que de antievangélico hay en nuestra vida?
Conversión
- Mantener la esperanza y la constancia en las luchas que debamos sostener, a pesar de todos los obstáculos y contradicciones.
- Vencer el respeto humano, el qué dirán, el miedo a las críticas.
- Expresar nuestra solidaridad con los cristianos que están siendo perseguidos en la actualidad por comprometerse en la lucha por el Reino, los perseguidos por causa de la justicia.
Invocación: María, madre dolorosa, discípula de Jesús..., ayúdanos a aceptar la cruz de la conflictividad que nos venga de su seguimiento.
Oración
Dios nuestro: la madre de Jesús supo afrontar la conflictividad que suscitó su hijo, sin avergonzarse, asumiéndola valientemente. Aceptó ser la madre del profeta perseguido, ajusticiado como un criminal. Danos su coraje y su valor.
SANTORAL ROMANO
Dedicación de la Basílica del Salvador; Ntra. Sra. de las Almudena; Ss. Teodoro, Eustolia, Sopatra cfs.; Orestes, Alejandro, ms.; Agripino, Benigno, Timoteo, Ursino obs.; Erefrido erm.