REFLEXIÓN
Bonhoeffer se despide de la comunidad en la que ha estado durante unos años. La comunidad (con el párroco a la cabeza) le despide rezando por él. Es la oración de intercesión. Le encomienda a Dios, le pide a Dios que cuide de él.
La oración es el lenguaje de la iglesia. La iglesia es comunidad. En la oración no te sientes solo porque haces presente a aquellos por quienes rezas. Estos sienten el poder de la oración que se ha realizado por ellos. Esta fuerza es sorprendente. Los que la han experimentado lo saben, los que no, difícilmente lo pueden creer.
Es la comunión de los santos. Resulta maravilloso poder interceder unos por los otros. No importa que lo que pidas luego se cumpla o no. Lo que importa es que has hecho presente ante ti y ante Dios a aquellas personas que has encomendado. Estás creando comunión.
ORACIÓN
Toda mi esperanza, Señor, estriba en tu sola misericordia. Dame, Señor, lo que pides, y pídeme lo que quieras. (S. Agustín. Confesiones 10, 27, 29 )
SANTORAL ROMANO
Ss. Juan de Capistrano, Teodoreto pbs.; Servando, Germán, Giraldo, Graciano ms.; Ignacio ptca.; Juan, Román, Vero obs.; Benito, Severino cfs.; Sira abdsa; Oda (Odette) vda.; Domicio, Juan el Bueno erms.