, y lo más aprisa que se pueda! Largas filas de coches parados a lo largo de las autopistas, pulsando el claxon con desespero... Nervios y... lo que venga. Lo natural. Y la velocidad va pasando de largo por verdaderas maravillas. Bosques y ríos, tonalidades de verde y el multicolor de los prados esmaltados de flores. Es la belleza de la Creación.
“Detente y ve ...” Mira... Mira cómo se levanta el sol con un saludo de luz rojiza y se acuesta dejando suavemente un beso sobre los montes...
“Detente y ve que soy Dios ” Todo lo ha hecho para ti. Días y noches, luna y estrellas, mares, pájaros y flores... Detente y mira... Es un don gratuito y... merece la pena. Ver y mirar, admirar, agradecer, asombrarse...
“ Detente y mira ...” Mira también dentro de ti. Un poco de silencio... ¿Sabes que te habita una PRESENCIA, más allá de tu experiencia?... ¿Sabes que estás habitado por un amor que te ha sido concedido gratuitamente, graciosamente?... ¿Sabes que Dios Padre mira con ternura la imagen de Jesús en ti?...
“Detente y mira ...” Todo son mensajes de cariño que Dios escribe para que sepas que te espera... Saber mirar la Belleza reflejada en tantas cosas... Y a fuerza de mirar, buscar su rastro...
San Juan de la Cruz lo supo expresar:
“Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y yéndolos mirando
con sola su figura,
vestidos los dejo de hermosura...” (Cant.5)
Busca su “rastro ” en el interior de tu alma. Es entonces cuando toda criatura palidece ante esa Belleza, porque ya el reflejo no seduce cuando la llama se ha metido por los ojos. A la gran contemplativa que fue Raïsa Maritain impresionaban vivamente estas palabras con las que se intimaba en la antigüedad a respetar el DIA DEL SEÑOR: “Detente y ve que soy Dios”
Detente, abandona tus ocupaciones y mira, mira a Dios, contémplalo, entrégale tu pensamiento y tu corazón, dale gracias. Es algo simple y fácil, que todos deberíamos hacer, al menos EL DIA DEL SEÑOR...
Amigo, amiga que vas o vuelves de tus vacaciones: “ detente y ve que soy Dios...” ..
Mira el esplendor de lo bello, la fascinación de lo bueno que guarda para ti este mundo que recorres... Pero, sobre todo, calla y mira “adentro”... porque ¿quién sabe?
Algo quiso decir, tal vez, quien escribió:
“Soy peregrino hoy,
no me importa a donde voy,
¿mañana...? Nunca, quizás....”
SANTORAL ROMANO
Ntra. Sra. de la Fontcalda; Ss. Egidio (Gil) ab.; Terenciano, Victorio, Constancio, Melecio, Prisco, Octaviano, Lupo, Sixto, Támaro obs.; Anmón dc.; Leto, Régulo, Vicente, Arturo, Inés, Ambrosiniano ms.; Ana profetisa; Verena v.; Josué ptca.; Gedeón juez . Domiciano ab.; Ester reina.
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