Menú Cinco Minutos
con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

SEPTIEMBRE 2005

L M X J V S D
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30

Por Ana María Primo Yúfera, o.p.

DÍA 2

COMO EL PRIMERO...

“Un día, para cada uno de nosotros, saldrá el sol por última vez. Luz, hermana mía, ¿no habrá alguna forma de advertirme de que ha llegado mi último día? Pero es mejor seguir el consejo evangélico: vivir cada día como si fuese el último, o mejor todavía, como si fuese el primero...” ( Helder Cámara).

Muchas veces, es inevitable, no está de más pensar: ¿cuándo...? Si supiéramos “ a qué hora ha de venir el Ladrón”... ¡ Qué bien, con cuanto amor, con cuanta alegría, con qué generosa ofrenda viviríamos esas última horas de nuestra vida!

¿Cómo oraríamos por última vez?... ¿Cómo viviríamos la última eucaristía?... ¿Con qué gozosa disponibilidad haríamos a los hermanos el último servicio?... ¿Qué paz irradiaría nuestra última sonrisa?... ¿Y la generosidad del último sacrificio?... Sería como dar, en las últimas horas conscientes de la vida, por última vez, la manifestación concreta del amor que perdurará en el cielo eternamente...

Pero el santo Obispo Dom Helder Cámara –que pasó de los 90 años– dice que hay algo mejor que vivir “ como si fuera el último ”, y es vivirlo “ como si fuera el primero ”. Tal vez el último no dé posibilidades suficientes como para plasmar estos buenos deseos.

¿Y el primero?... Sí. Vivir cada hora como la espera de un encuentro, amanecer cada día como víspera de fiesta, con una ilusión limpia en el alma, como a quien le falta tiempo para beber a sorbos la vida, como un preludio de bodas, como el alba de un gran día...

Todo nuevo. Como el primer capullo de la creación, como la primera sonrisa o el primer amor... Porque, cuando el Señor Jesús venga, todo ha de tener aires de estreno... ¡Todo nuevo, vivido como el primero! Porque siempre lo que comienza suscita una mirada sorprendida y expectante, joven y alegre, jamás cansina o marchita...

Todo comienzo es como cuando se camina por un sendero virgen que nunca ha sido hollado por pie alguno... Todo como el primer beso, como la primera entrega que ha gestado el corazón. Como el primer regalo... o el primer dolor. Todo recién empezado, con la tersura de lo nuevo, con la blancura que nadie ha tocado... Como el primero... Con la vida y la ilusión con que se empieza una tarea, así terminarla...

La esperanza aviva el deseo. Ese deseo de un encuentro seguro que puede tardar, pero llegará. Esperar esa mano tendida del Señor Jesús que nos levantará hasta su seno. Mano en la que podremos leer nuestro nombre tatuado en su palma desde siempre...

Fiarnos de esa mano fuerte sin inquirir cuándo, ni cómo, ni dónde. Agarrados a ella, caminamos hasta el fondo de su Misterio... Es entonces cuando podremos mirarnos en sus ojos... ¡Merece la pena y las penas todas de la vida...! “Como el primero...” Porque la vida es una burbuja que se esfuma y para amarle sólo tenemos hoy...

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Agrícola, Cástor, Maine, Próspero obs.; Brocardo, Eleazar, Licinio cfs.; Antolín, Diómedes, Julián, Felipe, Elpidio, Peregrino, Fa­cundino, Juventino, Almaquio, Sofía, Teódo­ta, Zenón, Concordio, Teodoro ms.; Elpidio ab.; Cosme erm.; Raquel (A. T.); Bta. Ingrid de Shänninge, o.p.