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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

SEPTIEMBRE 2005

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Por Ana María Primo Yúfera, o.p.

DÍA 29

LOS DETALLES...

“Las cosas pequeñas que nada parecen son las que dan la paz. Al igual que las florecillas campestres, que se las cree sin olor, pero que todas juntas embriagan. Sí, en cada cosa pequeña hay un ángel” (G.Bernanos).

 

¡Un ángel! Dejemos a los teólogos que estudien la naturaleza de los ángeles y cuantos problemas les suscite el tema. No, no tratamos ni de angelitos rubios vestidos de azul, con alas, ni de los ángeles de verdad, con sus respectivas misiones, como los que hoy celebramos... “en cada cosa pequeña hay un ángel”.

Ese “ángel” es la emanación de paz y serenidad que afectivamente nos proporcionan los pequeños detalles en la convivencia. Hay un ángel en la sonrisa que nos levanta el ánimo como en la risa franca y transparente que intenta ocultar un dolor... Hay un ángel en un pequeño servicio que nos dice: “aquí tienes un hermano.”

Hay un ángel en un gesto acogedor, en la gratitud manifestada por todo y por nada... Ese ángel, siempre silencioso, leal y discreto que nos acompaña como la propia sombra, que envuelve lo pequeño, lo casi imperceptible, lo que sólo la sensibilidad purificada sabe y puede captar... Ese ángel hay que saberlo recibir, encarnar, transmitir... Hay que saberlo regalar. Delicadamente, sin ruido. Como rozan las alas de las gaviotas la superficie del mar –mejor cuando no hay bañistas– calladamente.

“Tiene ángel”, decimos de una persona especialmente bondadosa, atractiva por un conjunto de cualidades enmarcadas en la sencillez, esa sencillez que consiste “en hallar placer y gozo en las cosas pequeñas y ordinarias de la vida. En el abandono total a ese centro de nuestro interior en donde reside el espíritu de cada ser. Nos hace sentirnos parte de la creación y gozar de su belleza”

“En cada cosa pequeña hay un ángel...” Un ángel sorprendente, imperceptible casi, inaparente, gratuito.

Dietrich von Hildebrand escribe en su libro “El corazón”: “El mundo requiere la afectividad tierna del amor verdadero, de las lágrimas de alegría y gratitud, de sufrimiento, de esperanza. Requiere, en una palabra, la voz del corazón”.

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Miguel, Gabriel y Rafael arcángeles; Ss. Fraterno, Ludwino obs.; Simón de Rojas fdr.; Crimoaldo cf.; Eutiquio, Plauto, Hera­clea, Dadas, Ripsimes, Gudelia ins.; Alarico mj.; Quiriaco anac.