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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"
SEPTIEMBRE 2007
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Por Vicente Botella Cubells, .o.p.

DÍA 10

ROSTRO DE CRISTO

Jesús hombre libre y liberador

  
En el fragmento evangélico que se nos ofrece en este día (Lc, 6,6-11) nos muestra a un Jesús libre y liberador. El texto relata una curación prodigiosa de Jesús realizada en sábado en la sinagoga y ante letrados y fariseos. Allí había un hombre con un brazo paralizado. Se nos hace saber que los letrados y fariseos estaban al acecho para encontrar de qué acusar a Jesús. Éste, conociendo las intenciones de aquel grupo de personas, pide al hombre enfermo que se ponga en medio de pie; y, a continuación, lanza una pregunta sobre el sentido último de los preceptos de la ley a aquellos entendidos en la Torá: ¿hacer el bien o el mal, salvar o dejar morir? Sin esperar una respuesta de sus opositores silenciosos, por la palabra, cura al hombre de la mano paralizada. La escena concluye con la reacción furiosa de los letrados y fariseos.

Hemos dicho al principio que Jesús se manifiesta libre y liberador. Libre frente a la interpretación estrecha y esclavizante de la ley por parte de los letrados. Es decir, libre frente a la autoridad religiosa de aquella gente que, en verdad, no sabían nada de nada. Y su libertad llega hasta el extremo de mostrar a los hombres rectos y religiosos de Israel el verdadero carácter liberador y sanador de la ley, interpretada desde su verdadero sentido: el bien, la humanización. El hombre de la mano paralizada, encerrado en aquel sistema legal-religioso trasnochado y falseado por culpa de los dirigentes y entendidos, no podía esperar ningún futuro para su situación. La parálisis total era su destino vital y humano. Jesús, por tanto, no sólo libera la mano de aquel hombre sino que, al mismo tiempo, lo libera por completo de la opresión de una religiosidad falsa y paralizante.

Debiéramos los cristianos ser capaces de contrastar la autenticidad de tantas y tantas normas y mandatos que, alejados de su verdadero sentido, en vez de afianzar en nosotros la libertad de los hijos de Dios pueden esclavizarnos y condenar nuestras vidas a una religión agónica... 

Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro".
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

(Sal 26,8)

SANTORAL ROMANO

Ntra. Sra. de las Maravillas; Ss. Nicolás de To­lentino cf.; Salvio, Salvino, Agapio, Auberto, Teodardo obs.; Menodora, Metrodora, Ninfo­dora, Nemesiano, Félix, Lucio, Liteo, Poliano, Víctor, Dativo, Sóstenes ms.; Teodardo, c£; Pulqueria empera­triz; Bto. Jacinto Orfanell y cc. Mártires, o.p.