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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"
SEPTIEMBRE 2007
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Por Vicente Botella Cubells, .o.p.

DÍA 4

ROSTRO DE CRISTO

Jesús, Palabra de vida

El episodio del evangelio de Lucas que hoy nos propone la liturgia de la eucaristía (4, 31-37) narra una reacción ante la persona de Jesús de signo favorable. El texto está repleto de expresiones de simpatía hacia el Nazareno: “se quedaban asombrados de su enseñanza”, “¿qué tiene su palabra? da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen”. Hasta uno de esos espíritus inmundos grita a voces: “Sé quién eres: El Santo de Dios”.

Y lo curioso del caso es que Jesús, en nuestro fragmento, es tremendamente discreto. No hace otra cosa que emplear la palabra y, a tenor del relato, con poca profusión. Indirectamente sabemos que la usa en la enseñanza de la que se hace eco el texto. Directamente sólo pronuncia una frase –“¡Cierra la boca y sal!”– dirigida  a un demonio inmundo.

La escena de nuestra perícopa nos conduce al Jesús-palabra. Esa realidad que el cuarto evangelista terminará expresando con el término Logos. Aquí hallamos otra clave para entender algo del camino y de la propuesta del Maestro de Nazaret. No se trata únicamente de la relevancia de su sabiduría o de su enseñanza. Hay una complicidad llamativa entre Jesús y la palabra. La palabra le dice, le expresa, le llega a definir. Palabra y persona en él forman una unidad que interpela. Jesús dice y hace o hace lo que dice. Una palabra suya es suficiente...

Tendríamos que preguntarnos ¿qué valor le concedemos a la palabra en nuestras vidas y relaciones? La verdad es que está muy desprestigiada. Sin embargo, Jesús es el hombre de la palabra; de la palabra de Dios en forma humana. Por tanto, hemos de cuidar y de mimar la palabra para que comunique la vida, para que dé a conocer lo humano, para que, a través de ella, Dios mismo llegue hasta nosotros.

Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro".
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

(Sal 26,8)

SANTORAL ROMANO

Ss. Moisés pf; Marcelo ob.; Rufino, Silvano y Vitálico niños, Magno, Casto, Tamel, Máximo, Teodoro, Océano, Amiano, Julián ms.; Cu­nialdo, Gisilario cfs.; Rosalía, Cándida, Rosa de Viterbo vs.; Marino dc.; Bonifacio I p.; Bta. Catalina Racconigi, o.p.