EN VÍSPERAS DE NAVIDAD EN TIERRA SANTA…

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Comisión Justicia y Paz – Jerusalén – 2002

En vísperas de la fiesta de la Navidad, los cristianos de Tierra Santa queremos comunicaros de nuevo nuestra necesidad y nuestro deseo de paz. La paz está en el corazón del mensaje de Navidad que resonó en Belén. A pesar de todos los sufrimientos y las dificultades en los que vivimos, continuamos creyendo en esa paz que, puesto que viene de Dios, vencerá un día sobre todas las hostilidades humanas.

En los Territorios Palestinos ocupados la vida cotidiana ha quedado reducida de hecho a una lucha incesante por la supervivencia. Las incursiones del ejército israelí han destruido las infraestructuras sociales que los palestinos habían logrado construir en los últimos años. La población vive en un clima de miedo continuo ante la amenaza de operaciones militares masivas o de acciones específicas para arrestar o matar a personas consideradas sospechosas. La ocupación de los pueblos, la imposición arbitraria del toque de queda, los centenares de barreras militares en las carreteras o la destrucción de las vías de comunicación han hecho casi imposible cualquier tipo de vida social y económica. Tres cuartas partes de las familias palestinas viven por debajo del umbral de la pobreza y se han convertido en dependientes de la ayuda exterior incluso para obtener la alimentación cotidiana. Los palestinos están prisioneros en sus propias casas, en sus pueblos y aldeas. Nunca están seguros de poder llegar al trabajo, a la escuela, al hospital, a la iglesia o a la mezquita. Muchos renuncian a visitar a su familia o sus amigos, pues ya no soportan más el ser continuamente controlados, hostigados y humillados en los puestos militares de control. Durante las últimas semanas los campesinos palestinos hasta han sido obstaculizados por los colonos israelíes, con la amenaza de las armas, para que pudieran recolectar las olivas, que forman parte de su alimentación básica y constituyen uno de los raros recursos que aún les quedan.

No comprendemos la pasividad del mundo ante esta situación, que se ha convertido en inhumana. Por eso, os pedimos que hagáis oír vuestra voz, que os hagáis eco de nuestra llamada de socorro. Sabed, y decid en todas partes, que el pueblo palestino (musulmanes y cristianos) sigue dispuesto a la paz, a la coexistencia con el Estado de Israel como Estado Palestino independiente, en la igualdad y la dignidad. Sólo desea este pueblo poder vivir y ofrecer un porvenir a sus hijos. La inmensa mayoría rechaza los atentados contra civiles inocentes, pero la mejor manera de ponerles fin es abrir una perspectiva política de futuro, dejando entrever el final de la ocupación militar por parte de Israel, que está en el origen de la espiral de violencia que sufrimos. Pero hasta ahora esa perspectiva falta totalmente. La paz no es posible si no está basada en la justicia. La comunidad internacional no puede escapar de su responsabilidad.

Contamos con vuestra solidaridad. Sólo saber que conocéis nuestras condiciones de vida y sentiros cercanos ya significa para nosotros un gran ánimo, que nos ayuda a conservar la esperanza. Venid en peregrinación, venid a vernos para mostrarnos vuestro afecto y vuestro apoyo.

Que el Padre de nuestro Señor Jesús, «Dios con nosotros» y «Príncipe de la paz», os colme con su luz y su gozo en esta fiesta de Navidad y os haga llegar ampliamente su benevolencia en el nuevo año que se anuncia. Ojalá que podamos caminar y trabajar juntos para construir un mundo más fraterno para todos.