NAVIDAD ES ...

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MIS DESEOS

Te deseo:
Ojos para ver el misterio,
manos para ser samaritano,
pies para ser cireneo,
gusto para probar todo lo bueno,
olfato para rastrear lo nuevo.

Te deseo:
presencias que acompañen tu vida,
presencia para acompañar vidas;
acontecimientos que te hagan crecer y madurar,
que seas acontecimiento para que otros crezcan y maduren;
inquietud para buscar la verdad,
verdades que te inquieten y que te pongan en busca de la verdad;
noticias bonitas que te hagan salir hacia alguien, alguien que sea noticia en tu vida;
tanta hartura y rutina en la vida,
que sientas necesidad de cambiar de vida;
tanta noche a tu lado,
que descubras la Luz a tu lado...

Porque está,
porque se ha hecho presente,
porque te habita (quizás sin saberlo),
porque Navidad:
es descubrir al que está.

No compras el misterio.
No compras la presencia honda.
No compras al que es regalo.
No se vende lo esencial.
No se vende el Esencial.

Dios no se vende, no.
Dios no se compra, no.
Dios es don.
Dios es regalo.
Dios es Navidad.

Por Blanca Encinas

 

TODO EMPEZÓ EN AQUEL RINCÓN DE BELÉN

Navidad
es novedad.

Navidad
es un rincón casi perdido
donde algo nuevo se prende
en la presencia callada
de un Niño como todos los niños,
pero mucho más que todos los niños.

Navidad
es una mirada nueva
que descubre el misterio
en un humilde pesebre,
en un rostro como todos los rostros,
en un día cualquiera como todos los días,
en un acontecimiento más
de los muchos que pasan por la vida,
en una palabra inesperada que se te clava en el alma,
en una pregunta sin más que te lleva a preguntarte más y más...

Navidad
es la llegada
de todo lo que esperas,
de todo lo que ansías,
de todo lo que no esperabas...
iiiY llega!!!

Navidad
es hoy
y mañana
y pasado mañana
y cuando sea...
porque lo nuevo
siempre te sorprende;
nada es del todo como tú imaginabas...

Navidad
llega rompiendo esquemas:
los tuyos,
los míos,
los que hicimos aquella tarde de reunión...
¡¡¡Todos!!!

Navidad
es Dios metiéndose en esta historia, nuestra historia,
para alumbrar horizontes
adonde parecía que el horizonte terminaba.

Navidad...
Todo comenzó en aquel rincón de Belén
y se extiende tanto, tanto,
que la meta ya no está aquí...
iDios sabe dónde!

Navidad
donde Dios acampe.

Por Álvaro Ginel

HOY TAMBIÉN ES NAVIDAD

No sabemos cómo sucedería en Belén.
Pensamos que no pudo haber mucha diferencia de lo que tú,
Pablo,
muestras en esa foto de recién nacido.

Seguramente no lo recordarás,
pero basta con mirar tu carita de felicidad
para saber qué estarías pensando.
¿A que sí?

Tu madre, con el inmenso cariño de todas las madres,
te lo da todo y por eso es dichosa:
su sonrisa lo proclama.
Tu padre está atento a lo que está sucediendo,
como no queriendo perderse nada:
te mira y, debajo de su barba,
esboza un gesto como de asombro,
como de alegría, como de misterio.
y tú, Pablo,
eres el centro de todo
y disfrutas el momento,
tu gran momento.
y miras a tu madre
y, aunque tienes la boca llena,
tus ojos ríen,
y todo esto como en un racimo.
El misterio del amor es así de simple.

¿Verdad, Pablo, que ahora que ya eres adolescente,
al mirar tus fotos de bebé también sonríes?
Y, ahora, tienes algunos problemas:
Ya has entrado en el mundo de los mayores,
ya vas al Instituto,
ya sabes de las guerras de los adultos,
ya conoces que hay gente mala,
ya percibes que algunos son egoístas,
ya conoces el dolor de algunos pequeños fracasos,
ya has probado la amargura de la traición de alguien que dice ser tu amigo.

Pero miras tu foto de bebé,
y allí ves siempre a tus padres.
Sabes que están contigo.

Los que creemos en Jesús,
los que sabemos del inmenso amor del buen Padre Dios
que nos ha regalado a su propio Hijo,
los que sabemos que lo único que merece la pena es el amor,
¡qué tontos somos si no pensamos
un poco más en los que tenemos al lado
y un poco menos en nuestro egoísmo!

Este es nuestro deseo de Navidad
para los que nos consideran sus amigos.

Por Santiago Galve

FELICES TODO EL AÑO

Amigos y enemigos:
¡Feliz Navidad! ¡Y feliz Año Nuevo!
Mejor: ¡Feliz todo el año!
Que seas feliz porque haces felices a los demás.

Que seas feliz contigo mismo:
que te aceptes como eres y seas aceptado,
que estés en paz contigo, paz en tu mente y en tu corazón,
y la trasmitas a los demás.

Que seas feliz en tu familia:
que cada vez os sintáis más unidos y creativos.

Que seas feliz en tu trabajo:
que hagas bien con tu trabajo,
que den fruto tus tareas y proyectos.

Que seas feliz en la justicia:
que valores y respetes a los demás,
que defiendas sus derechos.

Que seas feliz en la generosidad,
dando y compartiendo,
ayudando y sirviendo,
viviendo la solidaridad.

Que seas feliz en el perdón:
que, una vez y otra, superes los resentimientos
y los deseos de venganza.

Que seas feliz en la paciencia:
afírmate y crece en las dificultades,
salta sobre los obstáculos, acepta los fracasos.

Que seas feliz en la humildad:
reconoce tus valores como don,
renuncia al comparativo y alégrate con los méritos de los otros,
y no te permitas sentimientos de envidia.

Que seas feliz en la fe:
deja entrar a Dios en tu vida o pon tu vida en sus manos;
confía en Él más que en ti.

Que seas feliz en la esperanza:
espera en Dios contra toda esperanza,
superando desengaños e impaciencias.

Que seas feliz en la caridad:
piensa más en la felicidad de los otros que en la tuya,
evita críticas morbosas,
palabras ofensivas y sentimientos malos,
y haz el bien a los demás.

Feliz todo el año, amigo.

Por Herminio Otero

 

Y ESTAS NAVIDADES, ¿QUÉ?

Un año más nos invaden las Navidades. De la mano de José María Escudero, que tanto colabora con Cuaderno Joven, estamos invitados a poner verbo, personalmente o en grupo, a nuestras Navidades para cuestionamos lo que hacemos y lo que queremos. Porque todos y cada uno podemos...

Consumir la Navidad

¿Eres de los que se pasan las Navidades de tienda en tienda? ¿O eres de los que piensan que cuanto más voluminosa es la cuenta bancaria, mayor felicidad producen estas fiestas?

Amargar la Navidad

¿Eres de los que no haces otra cosa que añorar al ser querido que ya hace años no está con vosotros? ¿«Machacas» a los que tienes a tu lado con expresiones tales como «antes sí que éramos una familia», «ojalá no existiesen las Navidades»?

Ignorar la Navidad

¿Para ti la Navidad son simplemente unos días más en el calendario? ¿Vives la Navidad igual que si fuera Semana Santa, carnavales o cualquier otro periodo del año?

Veranear la Navidad

¿Es la Navidad el tiempo ideal para irte de vacaciones? ¿Utilizas este tiempo para «desconectar» de la familia, de las misas, del hogar, y así pasar unos días alejado del bullicio navideño?

Disfrazar la Navidad

¿Eres de los que, «aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid,» festejas las Navidades bebiendo más de la cuenta, comiendo a tutiplén y disfrutando «como un niño» sin saber exactamente el motivo de tanta alegría?

Vivir la Navidad

¿Dejas que el espíritu navideño entre en tu hogar, en tu familia, en tu vida? ¿Permites que el niño Jesús haga morada en tu vida? ¿Vives con sencillez e ilusión estos días?

Ser Navidad

¿Eres Navidad para los que te rodean? ¿Cuándo otras personas acuden a ti, sienten durante estos días que eres más y mejor persona, como si la Navidad te hubiera transformado? ¿Aprovechas los encuentros para acoger a los demás? .

Compartir la Navidad

La alegría, el amor, la generosidad, el saberse «enchufado» por un Dios que nace por ti..., ¿te lo guardas para ti solo, o «haces propaganda» para que quienes te rodean sientan la dicha que te embarga en estos días?

Dar a luz la Navidad

¿Haces posible que Dios nazca en tu corazón? ¿Ayudas a que Dios nazca en otras personas, en otros hogares, en otros lugares?

Alargar la Navidad

¿Vives tan intensamente el espíritu navideño que, cuando pasan las fiestas, sigues viviendo y compartiendo con los demás la alegría que te produce el que Dios sea uno de los tuyos?

Los verbos pueden ser otros cuando celebramos que el Verbo se hizo carne y que la Palabra acampó entre nosotros. Desde entonces estamos plantados en la esperanza y el corazón se nos llena de silencios sonoros y plenos. Y vivimos con más sentido porque queremos ser Navidad para los demás. Muchas páginas de este Cuaderno Joven quieren ayudamos a ello.

Cuaderno Joven

 

FUERTES EN LA DEBILIDAD

Debilidad de Dios

Queremos tener fuerza, poder, influencia
para acabar con tanto dolor, tanta injusticia, tanta muerte;

pero somos abatidos
por los vientos y las brisas
por la noche y sus tinieblas,
por el miedo y la distancia.

Queremos alumbrar esperanza,
soñamos con un mundo mejor,
deseamos abatir a los poderosos,
derrotar nuestro egoísmo,
y no tenemos fuerza para alzar la voz,
para ser y compartir,
para no consumirnos,
para derramarnos.

¡Nos hace falta la fuerza de tu debilidad, buen Dios nuestro!
La fuerza de un Niño necesitado,
que se deja alumbrar, querer, abrazar,
alimentar, moldear.

La debilidad de tu Palabra
para hacerla verdad en nuestra vida.
Fuerza y debilidad.
Fragilidad y profecía.
Noche, y sin embargo
cada día vuelve a amanecer.

La Palabra se hizo carne...

Tú en carne, en debilidad,
como uno cualquiera.

La trascendencia condensada
hasta asumir con gozo la inmanencia,
transmitiendo a todo el universo
la definitiva luz de su transparencia.
(Leonardo Boff).

Misterio diáfano
y oculto de la Encarnación.
El ser humano no se deifica:
Dios es el que se funde
con la materia, con lo humano,
se revela en la más profunda,
en la más plena e intensa humanidad.

Seremos más divinos
cuanto más nos humanicemos.

Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Mejor, vamos a traducir:
sed misericordiosos, sed buenos, sed compasivos y tiernos,
como vuestra Madre,
que tiene entrañas de misericordia.

La debilidad de Dios
es mucho más potente
que las bombas inteligentes,
que las bombas de racimo,
que los misiles teledirigidos.

Cuando somos débiles,
entonces sí que somos fuertes.
Escogidos por Dios para humillar a los fuertes,
a los prepotentes, a los poderosos, a los violentos, a los sabios...

Partir de cero, con nuevos valores:
los de una encarnación
en la sencillez de vida,
la fragilidad, la cercanía,
la comprensión,
la contemplación, la justicia,
la palabra, la denuncia,
el compromiso, el abrazo,
la fiesta junto a los que tiene otro color,
otra cultura,
otra oración,
el gozo inefable de la fraternidad.

Para dar a luz una nueva humanidad,
un nuevo mundo deseado,
necesario,
posible.

Por Miguel Ángel Mesa