LETRILLAS DE MARÍA Y JOSÉ
¿Te acuerdas de Nazaret
y de aquella tarde, tarde...?
Sí que me acuerdo, José.
Estaba yo en el taller,
¿te acuerdas?, y vino un aire...
Sí que me acuerdo, José.
Vino el aire sin saber
por dónde. ¡Qué aire tan suave!
¡Ay, qué aire tan dulce aquél!
Y aquel aire se me fue,
se me fue porque era un ángel.
Sí que me acuerdo, José.
Y el ángel que se me fue,
llegó hasta ti con el aire.
Sí que me acuerdo, José.
Cuando vine del taller,
¿te acuerdas?, por ocultarte,
callaste como un clavel
lo que te había dicho el ángel.
Sí que me acuerdo, José.
Pero al volver al taller,
no sé si fue aquello el aire
o el ángel, no sé quién fue,
me contaron lo del ángel
y qué bien que me enteré.
Sí que me acuerdo, José.
¡Qué pronto se me hizo tarde!
Y después, después, después...
Calla un momento, José;
dile al viento que se calle,
que acaba de llegar Él.
¿El que te predijo el ángel
en aquella tarde, tarde
tan suave de Nazaret...?
¡Calla! ¡Que de aquella tarde,
con la dicha de esta noche,
ya no me acuerdo, José!
Por Manuel Benítez Carrasco
|