ORACIONES


CONVOCATORIA

Señor Dios nuestro, nos has convocado esta tarde para celebrar aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio nuevo de la alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial de la muerte de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro, verdadero y único sacerdote.

El cual, al instituir el sacrificio de la eterna alianza, se ofreció a sí mismo como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya. Su carne, inmolada por nosotros, es alimento que nos fortalece; su sangre, derramada por nosotros, es bebida que nos purifica.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ACCION DE GRACIAS

Concédenos, Dios todopoderoso, que la Cena de tu Hijo, que nos alimenta en el tiempo, llegue a saciarnos un día en la eternidad de tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

GLOSA

Varios temas han de centrar hoy nuestra oración: el banquete del amor, la institución de la Eucaristía, el sacrificio nuevo de la Alianza eterna, la inmolación de Cristo sacerdote, su Cuerpo y Sangre que nos fortalecen y purifican, la institución del sacerdocio, el lavatorio de los pies... Y todo ello dentro del clima de una Cena familiar en la que se proclama el mandato del amor fraterno. Se impone que nuestra oración sea fundamentalmente, por una parte, de gratitud y reconocimiento por estos dones, y, por otra, de compromiso para vivir el amor hasta la entrega total de nosotros mismos hacia Dios y hacia los demás hombres.


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