PRECES


La comunidad cristiana universal desea proclamar ante el mundo que hoy ha de ser una fiesta muy singular para todos. Hoy celebramos de un modo especial la cercanía y la presencia del único Dios en la vida de los hombres. Os invitamos a orar por toda la humanidad.

· Por los que se hallan más alejados de Dios, para que Éste les ayude a descubrir su rostro y su mirada bondadosa y amable en las diversas situaciones de la vida. Oremos...

· Por los más pobres y marginados del mundo, para que Dios se les haga presente mediante el amor, la justicia, la generosidad y la corresponsabilidad de los más pudientes. Oremos...

· Por los pueblos sumidos en los desastres de las guerras fratricidas planteadas en diversos países, para que se logre arbitrar las medidas conducentes a una paz estable. Oremos...

· Por las comunidades creyentes de las diferentes religiones, para que vivan con mayor intensidad la bondad y el amor infinitos de Dios, y colaboren así en una sincera cultura del amor y de una convivencia pacífica en toda la tierra. Oremos...

· Por los ministros del culto de esas religiones, para que sean cada día más fieles a la encomienda que Dios y sus comunidades les han hecho, anunciando el mensaje divino que quiere la salvación de todos los hombres. Oremos...

· Por las iglesias cristianas divididas, que han recibido de Cristo, de un modo más directo, el mandato del amor fraterno, para que incrementen sus esfuerzos en aras de una unidad y comunión más profundas entre los distintos discípulos de Jesús. Oremos...

· Por los cristianos que creemos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, para que comulgando de su Cuerpo y de su Sangre hagamos más perceptible el rostro amoroso y fraterno del Señor Jesús. Oremos...

· Por los sacerdotes de la Iglesia Católica, para que revivan en este día con mayor profundidad la misión recibida de Cristo y se consagren por entero al ministerio de la Palabra y de los Sacramentos. Oremos...

Oh Dios, Bien infinito, Bondad sin límites, Origen y Principio de todo bien, Amor inmenso manifestado a los hombres de múltiples maneras y encarnado especialmente en la persona de Jesús de Nazaret, irradia, infunde e inyecta ese misterio de amor, de unidad y de paz en todos los continentes, estados, pueblos, razas, clanes y familias de la tierra para que todos nos amemos como Tú nos amas. Amén.


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