TESTIMONIOS PRIMITIVOS

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DIDACHÉ
(documento de finales del siglo I)

«El día del Señor reuníos para la fracción del pan y la eucaristía, después de haber confesado primero vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio. Pero el que tenga alguna diferencia con su hermano, que no se una a vuestra asamblea antes de haberse reconciliado, a fin de que vuestro sacrificio no esté contaminado».

SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA
(hacia el año 107)

«Los que vivían conforme al antiguo orden de cosas han venido a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el domingo, día en que alboreó nuestra vida por Cristo y por su muerte» (Carta a los Magnesios, 9)

SAN JUSTINO
(siglo II)

«El día que se llama del sol se celebra una reunión de todos los que moran en las ciudades o en los campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite los Recuerdos de los Apóstoles o los escritos de los profetas. Luego, cuando el lector termina, el presidente, de palabra, hace una exhortación e invitación a que imitemos estos bellos ejemplos.

«Seguidamente, nos levantamos todos a una y elevamos nuestras preces; y éstas terminadas, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente, según sus fuerzas, hace igualmente subir a Dios sus preces y acciones de gracias, y todo el pueblo exclama diciendo "Amén". Ahora viene la distribución y participación, que se hace a cada uno de los alimentos consagrados por la acción de gracias y su envío, por medio de los díáconos, a los ausentes.

«Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al presidente, y él socorre de ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad, o por otra causa, están necesitados, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y, en una palabra, él se constituye provisor de cuantos se hallan en necesidad.

«Y celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el día primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre lo muertos; pues es de saber que le crucificaron el día antes del día de Saturno, y al siguiente al día de Saturno, que es el día del sol, aparecido a sus apóstoles y discípulos nos enseñó estas mismas doctrinas que nosotros os exponemos para vuestro examen». (Apología 1ª, 67)

 DIDASCALÍA DE LOS APÓSTOLES
(s. III)

«No pongáis dice a los obispos vuestros asuntos temporales por encima de la palabra de Dios, sino abandonad todo en el día del Señor y corred con diligencia a vuestras iglesias, pues en eso está vuestra alabanza para con Dios. Si no, ¿qué excusa tendrán cerca de Dios los que no se reúnen el día del Señor para oír la palabra de vida y alimentarse con el alimento divino que permanece eternamente?... »

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