PAPEL, TAN BLANCO

Por Juan Antonio Tudela, o.p.

 

Papel, tan blanco. Esperas tu trazo que todavía no llega. Ahora, sólo blanco.

¿Me llamas o te llamo? Papel, tan blanco, ¿me invitas o te invito?

Sueño que tú me murmuras quedamente el trazo de tus surcos...

A veces, me retiro, vuelvo en mí y me digo: sólo hay silencio y blancura muda. No te engañes a ti mismo. Eres tú, sólo tú. Ese papel yace sin vida y sin pulso. Todo tuyo. Construyes mundos, palabras, historias... Tú solo. Eres perito en ese material blanco que, al final, queda apretado de mundos de tinta.

No es cierto. Ese papel, tan blanco, no está ahí, delante de mí. Me llama en su blancura.

Cuántas veces me creo solo, peregrino de mí mismo. Me obligo a escribir y me doy cuenta de que esa soledad es un recurso estético, sin fruto ni concierto.

No hay manera, tan solo me creo que tropiezo conmigo mismo cada dos por tres.

Tan solo me creo que me escucho contarme las mismas historias, cientos de veces, estériles...

Pero soy mendigo de ti, papel, tan blanco. Tu llamada es amiga.

No me dejes así, tan solo. Soy tu papel, tan blanco. Acompaña mi tierra sin surcos... Surca mi tierra, traza caminos que pueda, yo, ese papel tuyo, tan blanco, decir algo, que alguien me acaricie y me lea.

También yo, papel blanco, también yo soy mendigo. Dame tu limosna de trazos.

Así iremos, nosotros, los dos, tan solos, compañeros de trazos, de vidas.

Quizá se nos una alguien. Quizá mi papel y tu trazo encuentren otros compañeros.

Papel tan blanco, hermano...

Te sugieres en tu blancura… Esperas el surco de palabras...

¿O será mi alma, guardada en tu blancura sin trazo?

Papel en blanco… Tú sabes que no finjo.

Solo, papel en blanco. Solo delante de ti, papel en blanco todavía silencio. Desnudo y sin trazo. ¿Podré fingirme en ti? La mascara siempre puedo verterla en ti. Máscaras al aire, cada día. Fingir en ti es fingirme. Escribo como quien habla a personajes imaginados en un escenario imaginado. Es la fachada de mí mismo. Es el propio engaño o la propia ficción.

Utilizo la palabra como un artilugio que en vez de mostrar mi desnudez, es la presentación imaginada ante un público imaginado.

La palabra que es voz, la palabra que es eco interior. ¿Es sincera? En último término mi palabra no tiene más remedio que ser sincera. Pero la uso para lo mejor y lo peor. Me descubre y me esconde.

Tú me reclamas.

Papel en blanco…, amigo, ¿por qué te resistes? Papel en blanco sin caminos; te abriré senderos; blanco, tinta negra, sendas, surcos que son mi vida misma. Me dices quien soy, eres mi ruta cuanto te escribo: tinta negra. ¿Será posible que la sangre sea una gota de tinta negra?

Papel en blanco, llevas mi dolor y mi alegría, mi dolor y mis esperanzas. ¿Cómo aguantas ese peso si estás en blanco? En blanco me estás esperando. En blanco eres una voz abierta.

Entera te la di. Entera…

Papel en blanco… no te me escapes. En ti arrojo lo que tú me devuelves con creces. En ti arrojo la verdad de mi vida. Tú dices la verdad de mi vida, mientras te escribo.

Sólo tú la recoges.

Papel en blanco…, amigo antiguo, siempre me has acompañado… Mi voz se comprime para expirarse en ti.

Mi vida la aprietas tú en tu seno como un abrazo que nunca termina. Abrazo de tinta, ¡qué bien me sabes!

Campo de tantas batallas por lograr decir sentido que busco con anhelo.

¿Por qué a veces eres tan hostil? ¿Por qué resistes de esa manera a mi empeño?

Déjame senderos, déjame caminar con mis trazos mendigos. Papel en blanco, tú lo sabes, soy un mendigo.

Mendigo sin camino ni distancia. Papel amigo, no te quedes tan blanco. ¿Por qué callas? Abandona tu silencio, devuélveme la palabra que surca tu llanura.

Deja tu silencio. Abre una ruta…, yo camino surcos sobre ti. No me dejes solo, trazando tu blanco desierto.

Ábreme un trecho. Sólo un trecho. Papel del silencio, abre tu entraña, dime el sendero.

Qué hermoso cuando me devuelves tu tierra abierta en surcos… Palabras, imágenes, sentido…, me devuelves con creces lo que creí darte.

Vivir es perderme. Escribir…, papel en blanco. No te me alejes, papel en blanco. Te adoro, sentado, mirándote, papel en blanco. Te escribo mi vida, surcando hacia el norte.

Papel en blanco. Te trazo surcos que llevan consuelo. Papel en blanco…, tú recoges mi lágrima y mi destierro.

Papel tan blanco. Te veo y llevo hacia ti mi incierta mano. Ahora, sólo tú recoges mis torpes retazos, mi vida y mi aliento, casi apagado. Papel en blanco, déjame ese aliento, pequeño, tan frágil.

Déjame ese aliento. Corto, breve. Mi aliento caído te dice mi ruta, mi faro, mi alma…

Papel en blanco… te trazo mi vida. Te lego mi muerte.