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1. Dicotomía entre moral estructurada y personaEs la dicotomía y oposición que hay, o se ha puesto, entre el sistema valorativo que toda persona tiene en virtud de su responsabilidad y conciencia personal y los sistemas valorativos que se han recibido y que han llegado a ser como una "segunda responsabilidad y conciencia natural". Las peligrosas e inquietantes consecuencias de este planteamiento son varias y de orden diverso. Por ejemplo, la dualidad de vida que muchas personas piensan que llevan; las inquietudes y las angustias que, por este motivo, padecen muchas personas; la ineficacia o nulidad de los llamados "remordimientos" y arrepentimientos; la repetición o reincidencia en las mismas acciones que se consideran incorrectas; y en el orden más directamente religioso, las estériles o nulas confesiones de "pecados". En suma, una serie de consecuencias que llevan a las personas a un imposible vivir responsable y auténtico. ¡Cuánto no se habla, hoy en día, como se habló antes y se hablará después, de "la inmoralidad" reinante! Tremendistamente se denuncia la "corrupción" de costumbres, la falta de responsabilidad, la poca conciencia que tienen (en tercera persona y no -sinceramente- en primera, tenemos) las personas. Toda una serie de denuncias apocalípticas que nos presentan un mundo y unas personas merecedoras de grandes calamidades y del infierno. ¿Es verdad esa situación de inmoralidad? Muchas veces, hablando con distintas personas, uno se puede dar cuenta que tienen un "sistema" de pensamiento, de valoraciones morales, al que quieren e intentan ser fieles. Han recibido una enseñanza. Tienen una formación "sólida" respecto a las normas de comportamiento "moral". Pero, al mismo tiempo, esas mismas personas tienen un "sistema" de vida, de comportamiento, que está en disconformidad con su "sistema" de valoraciones. Si se observa atentamente, puede percibirse el gran sentido de responsabilidad, de rectitud de conciencia y moralidad que hay en esas personas. Pero no pueden vivirla, les resulta imposible ajustar su vida a las normas "morales" recibidas y establecidas. Por desgracia, ante esa realidad, muy frecuente, sobre todo en personas que se consideran religiosas y morales, su "sistema" de valoraciones y su "sistema" de vida, en lucha, no les permite vivir en paz con ellas mismas. Pero quieren, insisten en mantener, por lo menos, su "sistema" de valoraciones. Eso es intocable. Pereciera como si esto fuera suficiente para no perder su condición de "personas morales". Seguirán actuando, e incluso viendo las ventajas de sus actuaciones, convencidas de que "con eso" no dañan a nadie. Lo único que puede quedar dañado es el sistema de valoraciones. Es difícil, casi imposible, llegar a convencerse de que "su sistema" de valoraciones morales no responde a la realidad de la vida, a las exigencias normales de la naturaleza del ser humano en su dimensión bio-psíquica.Por eso viven en constante discordia consigo mismas: con sufrimientos de orden moral, con angustias y desequilibrios de orden patológico, con dudas sobre su moralidad y su religiosidad. Todo por no atenerse a su "sistema" de valoraciones. No pueden dejar de seguir los impulsos de su corazón, de sus sentimientos, de sus valores humanos. Estos seguirán siendo "pecado", y sus actuaciones seguirán siendo fuente de eternos tormentos.¡Cuántos ejemplos concretos y reales, muy reales, desgraciadamente reales, podría referir!¿Será, alguna vez, posible llegar a crear un "sistema" de valoraciones morales más ajustado a la realidad bio-psíquica del ser humano?... Postulo una auténtica "bio-ética" de la persona humana, más allá y más urgente que esa tímida y escurridiza bio-ética que, con cierta base de realidad, no es otra cosa que una "ética profesional", o una "deontología médica", ampliada a la supuesta inmoralidad de los científicos y, más en concreto, de los biólogos.
Postulo una auténtica "bio-ética" de la persona humana que, teniendo en cuenta lo mucho que hoy ya se conoce sobre la constitución y el funcionamiento bio-psíquico del ser humano, presente a las personas, que por naturaleza son responsables y morales, unas normas de comportamiento moral ajustadas a su real y concreta forma de ser.
2. Moral y moralista válidos ¿Cuál es el "moralista" que merece crédito?... Pues te lo voy a decir con toda franqueza. Y, si mucho me fuerzas, con toda crudeza y brutalidad.
· ¿Estructuras la vida, hablas del bien y del mal -de lo bueno y de lo malo y de los buenos y los malos- desde las regiones etéreas de la teoría o del "more geométrico"?... Entonces no mereces crédito. Tu moral no vale "para" la vida. Si acaso, valdrá para echar veneno, inficionar al mundo y al hombre, y causar la muerte.
· ¿Hablas de lo bueno y lo malo, después de haber vivido en el fondo de tu ser, la historia de la vida?
· ¿Has experimentado y, si cabe, vivido la insensatez del loco que está enloquecido por las exigencias de sus energías vitales -instintos, pasiones, etc. constantemente reprimidas y sin posibilidad de encauzarlas a tenor de las "normas morales" establecidas?
· ¿Has podido vivir de cerca el asedio del drogadicto, la necesidad de "huir" o liberarse que siente el borracho, la desgraciada situación de la vejada prostituta, el bochorno y despecho del homosexual, la incomprensión en que ha vivido el delincuente?
· ¿Has saboreado los efectos de hacer "el bien" o "el mal" a los demás y a ti mismo?
· ¿Has sentido la exigencia del hambre, el legítimo reclamo de tus pasiones, las delicias y, a veces, las amarguras del amor y del sexo?
· ¿Has sido explotado en tu trabajo, vejado en tu dignidad personal o familiar, vilipendiado y despreciado por tu modo de ser o de actuar?
· ¿Has analizado el porqué de tus actos y si esos actos los haces por convencimiento personal, o a instancias de las exigencias sociales y convencionales?
· ¿Has sentido y vivido realmente aquello de "veo el bien y lo apruebo, pero hago el mal que no quiero"?
Entonces... háblame de moral. Tus juicios estarán llenos de sensatez y merecerán crédito. Tu moral liberará a los hombres de esa abominable idea del "pecado" y del "mal". Quitará el veneno, dará vida y los hombres serán honestos, responsables, dignos y, en la medida de lo posible, felices.
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