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Los grandes maestros de espiritualidad, orientales y occidentales, antiguos y modernos, definen la vida del espíritu como un camino que recorrer, como una senda que transitar, como un itinerario que realizar, como un ascenso y una subida que escalar hasta las cimas más altas del Espíritu. En suma, la vida espiritual se la concibe como un progreso, un desarrollo y un movimiento constante. De hecho, la vida humana misma se la ha definido siempre como un movimiento permanente: nacimiento, desarrollo y plenitud.
Y esto es lo que pretendemos en este apartado de nuestro Centro de Espiritualidad: ayudar a desarrollar el Espíritu y la Vida de las personas con inquietudes espirituales y religiosas, mediante una serie de estudios, comentarios, ensayos, textos..., sobre temas que puedan facilitar esa formación permanente de quienes nos visitan.
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