PLEGARIA DE RECONCILIACION

     

    Te damos gracias, Dios nuestro y Padre todopoderoso, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, y te alabamos por la obra admirable de la redención. Pues, en una humanidad dividida por las enemistades y las discordias, tú diriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espiritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza. Por eso, debemos darte gracias continuamente y alabarte con los coros celestiales, que te aclaman sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo...

    A ti, pues, Padre, que gobiernas el universo, te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, que ha venido en tu nombre. El es la Palabra que nos salva, la mano que tiendes a los pecadores, el camino que nos conduce a la paz. Dios, Padre nuestro, nos habíamos apartado de ti y nos has reconciliado por tu Hijo, a quien entregaste a la muerte para que nos convirtiéramos a tu amor y nos amáramos unos a otros...

    Señor, Dios nuestro, tu Hijo nos dejó esta prenda de su amor. Al celebrar, pues, el memorial de su muerte y resurrección, te ofrecemos lo mismo que tú nos entregaste: el sacrificio de la reconciliación perfecta. Acéptanos también a nosotros, Padre santo, juntamente con la ofrenda de tu Hijo; y en la participación de este banquete concédenos tu Espiritu, para que desaparezca todo obstáculo en el camino de la concordia, y la Iglesia resplandezca en medio de los hombres como signo de unidad e instrumento de tu paz...

    Así como nos has reunido aquí en torno a la mesa de tu Hijo, unidos con Maria, la Virgen Madre de Dios, y con todos los santos, reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz. Por Cristo, Señor nuestro. Amén.

    Misal Romano, Plegaria eucarística sobre la reconciliación II