Grande y santo es tu sublime nombre en el mundo,
que conforme a tu voluntad creaste.
¡Haz que tu reino venga bien pronto
para nosotros y para todo Israel!
Haz que a ello digamos: ¡Amén!
¡Tu nombre sublime sea ensalzado ahora y siempre!
Ensalzado y glorificado,
cantado y celebrado sea tu santo nombre,
más alto que todas las alabanzas
e himnos y cánticos de consuelo
que a ti se te dirigen en este mundo.
Haz que a ello digamos: ¡Amén!
¡De las alturas del cielo
descienda la paz y la felicidad
para nosotros y para todo Israel!
Haz a que a ello digamos: ¡Amén!
Tú que creas la paz en las alturas,
¡haz que la paz descienda
sobre nosotros y sobre todo Israel!
Haz a que a ello digamos: ¡Amén!
(Recopilación de José Luis Sierra Valentí, o.p.)