ORACIONES DE
PENITENCIA DE LA LITERATURA ACÁDICA
Marduk, gran señor,
dios misericordioso,
que tomas de la mano al que yace,
que desatas al que está atado,
que haces revivir al muerto.
Debido a la falta, sea la que fuere,
que he cometido por negligencia, por fallo,
por omisión o por malicia,
que respecto a tu gran divinidad
o bien respecto a un padre carnal,
la he cometido por negligencia, por fallo,
por omisión o por malicia,
he traído mi soplo de vida
ante tu gran divinidad.
Que el agua que calma sea aceptada por ti,
y que tu corazón enfurecido se calme.
Que tu atención afectuosa,
tu gran perdón,
tu indulgencia ponderada sean posesión mía.
¡Y que cante las alabanzas de tu gran divinidad!
(Recopilación de
José Vicente Niclós Albarracín)