LA BIBLIA CRISTIANA
IV. EL PROFETISMO BÍBLICO

El profetismo es un fenómeno anterior a los profetas escritores. De los profetas más antiguos, sólo conocemos alguno de sus dichos que se ha transmitido por escrito. Los actuales libros proféticos son la fijación final de una larga tradición, oral o escrita, anterior.Los colecciones proféticas que han llegado hasta nosotros son la puesta por escrito de la tradición oral dando lugar a pequeñas colecciones independientes. Después se juntan las colecciones de un mismo autor formando un libro y añadiendo algunos datos biográficos. Finalmente, después añadiduras con el fin de actualizar el mensaje profético, se llegará a la redacción definitiva.El profeta no es un hombre que predice el futuro. Son hombres llamados por Dios y que hablan en su nombre. Eran hombres carismáticos que habían recibido de Dios la capacidad de provocar al pueblo para que se comprometiese en vivir según la voluntad de Dios. Los profetas intervienen en situaciones críticas y sus intervenciones son de amonestación, consolación y esperanza, determinada por la situación en que predican.

LIBROS PROFÉTICOS DEL SIGLO VIII

Amós: es el profeta de la justicia. Denuncia con un lenguaje enérgico y duro los abusos religiosos y las injusticias sociales. Anuncia que Dios castigará a las naciones, especialmente a su pueblo. Oseas: es el profeta que gusta profundizar en el pasado, por lo que se le ha llamado el profeta de la historia. Es el profeta del amor. Su desgraciado matrimonio es un signo del que se sirve para que el pueblo comprenda su mensaje: anuncia el castigo de Dios sobre su pueblo adúltero. Tanto Oseas como Amós anuncian también una restauración futura. El primer Isaías (cc. 1-39). La primera parte, prescindiendo de unas pocas noticias biográficas, contiene principalmente amenazas y promesas respectivamente en contra o a favor de Judá/Jerusalen, oráculos contra los pueblos extranjeros y discursos apocalípticos sobre el juicio final. Miqueas: lamenta la ruina de Israel, fustiga a los malos sacerdotes, a los falsos profetas y a los malos ricos. Anuncia que después del castigo vendrá la restauración, obra del Mesías que nacerá en Belén, la ciudad de David.

LIBROS PROFÉTICOS DEL SIGLO VII

Jeremías: vive la tragedia de su pueblo. Vaticina la deportación a Babilonia y la destrucción del templo. Sus profecías están llenas de amenazas y de promesas mesiánicas. Es el primero que anuncia una "Nueva Alianza" de Dios con su pueblo en términos definitivos (31, 31-36) Nahum: presenta a Yahveh como vengador de la injusticia sufrida por Israel. Empieza con un salmo que presenta al Dios justiciero y dominador de todo. Sigue con una amenaza contra Nínive y una promesa a Judá. Concluye con un oráculo contra Nínive. Habacuc: presenta una lamentación sobre la injusticia predominante y la respuesta de Yahveh que anuncia un castigo para los causantes de esa injusticia. Termina con un himno que canta la manifestación de Yahveh castigando a los enemigos. Abdías: profetiza contra Edóm por haberse deleitado en la ruina de Jerusalén y contribuir a sus sufrimientos. Presenta el día de Yahveh. Sofonías: anuncia el juicio de Dios sobre Judá y sobre Israel a causa de la idolatría y de las costumbres extranjeras en que ha caído. Sigue una exhortación a la justicia dirigida a todo el mundo y oráculos sobre los pueblos extranjeros. Termina anunciando un juicio de purificación del que sólo escapará el resto de Israel.

LIBROS PROFÉTICOS DEL SIGLO VI

Ezequiel: será deportado a Babilonia y los cautivos lo consideran su jefe espiritual. Les inculca la piedad interior y la responsabilidad personal, así como el carácter moral de la santidad. Ofrece un mensaje de esperanza: Dios será el pastor de su pueblo e Israel será un pueblo santo. El segundo Isaías: Es el libro de la consolación: Promesas para los desterrados de Babilonia. Se anuncia la liberación. El tercer Isaías: Promesas consoladoras para los atribulados de Sión. Anuncia que Sión será el futuro centro religioso de alcance universal. Ageo: Habla a los judíos que están reconstruyendo el templo: critica su negligencia y les anima a trabajar en la reconstrucción. El primer Zacarías: exhorta a borrar una culpa que pesa sobre el pueblo y sus dirigentes. Joel: Habla del día de Yahveh y hace una llamada a la penitencia. Continúa con el anuncio de que Yahveh restaurará todo lo perdido. Concluye con una exposición de la era mesiánica. Jonás: Presenta la universalidad de la salvación frente al particularismo del judaísmo post-exílico. El segundo Zacarías: Anuncia la salvación venidera: la liberación y la destrucción de los estados limítrofes de Palestina, que traerá seguridad al pueblo. Malaquías: Presenta seis diálogos entre Dios y el profeta que presentan una censura ante el pueblo que procura justificarse.

Baruc: El profeta exhorta al pueblo a volver a la felicidad que se encuentra en la observancia de la ley y dirige un mensaje de consuelo a su pueblo.