EL EVANGELIO
Destinatarios y finalidad
Lucas escribe su obra para una comunidad cristiana que procede del paganismo y que está llena de problemas y de dificultades, una comunidad que reflexiona de manera crítica sobre el pasado y que busca el punto de conexión entre el pasado y su situación actual. Cuando Lucas escribe la conexión entre Jesús y la Iglesia está desapareciendo, por lo cual el evangelista siente la necesidad de manifestar la solidez de la catequesis que está impartiendo (Cfr. 1, 4) y que esta solidez está fundamentada en investigaciones exhaustivas y tradiciones estables. En una comunidad que corre el peligro de que se infiltren ideas perniciosas a la fe, Lucas aconseja que se mantengan en la ortodoxia, en la fe recta.
Contenido
Esta primera obra de Lucas la podemos estructurar de la siguiente forma:
Prólogo: 1, 1-4.La infancia: 1, 5 – 2, 52.Los inicios: 3, 1 – 4, 13. El anuncio del Reino: 4, 14 – 9, 50.El viaje hacia Jerusalén: 9, 51 – 19, 28.En Jerusalén: Pasión, Muerte y Resurrección: 19, 29 – 24, 53.
Teología
Aunque Lucas ofrece una presentación histórica de los acontecimientos que constituyen nuestra salvación, no se limita a presentar la sucesión de los hechos, sino que ofrece una interpretación de los mismos. Es el evangelista del designio de Dios.
El misterio de la Pascua. Ofrece una presentación peculiar de los tres anuncios de la Pasión y Resurrección: El segundo va precedido por un aviso (9, 44). El tercero está ligado a una prueba escriturística (18, 31) con una añadidura del autor (18, 34) El Reino de Dios y el Espíritu Santo. El Reino de Dios es el reino escatológico que rige nuestro comportamiento y exige nuestra fe. El Espíritu Santo es el don por excelencia, es una fuerza de tipo profético que mueve a diversas personas, está presente en la concepción de Jesús, el cual lo posee en plenitud (4, 1. 14. 17). Extensión universal del evangelio. Lucas se dirige a un lector no palestino, dado que hace irradiar el evangelio más allá de las fronteras de Israel. Esto explica las aclaración que introduce y la selección de las tradiciones evangélicas que hace. Lucas presenta a Jesús como el salvador universal. El evangelio de la bondad. Jesús hace presente la bondad de Dios, los pecadores hallan en él un amigo que no se avergüenza de tratar con ellos. No hay que confundir bondad con melosidad, en Lucas no faltan palabras fuertes atribuidas a Jesús. Sin embargo el Jesús de Lucas es delicado; su delicadeza es reflejo de la bondad del Padre y resultado de una preocupación pedagógica en favor de sus lectores. El evangelio, regla de vida. Es el evangelio social por excelencia. Pobres y desgraciados respectivamente. La buena noticia se anuncia a los pobres. Lucas no se limita al aspecto espiritual de la pobreza, sino que precisa su realidad concreta. En este contexto encuentra su razón de ser la renuncia a las riquezas en favor de los pobres. Para ser discípulo de Jesús hay que renunciar a todos los bienes.
LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES
Finalidad
La finalidad del libro que nos ocupa es la misma que la del evangelio; tengamos en cuenta que Lucas concibe una única obra en dos partes. En el libro de los Hechos, los acontecimientos de la Iglesia se presentan como parte integrante del plan divino de salvación prolongado, prolongación del designio divino redentor que ha sido anunciado en las profecías y en las promesas del Antiguo Testamento y ha encontrado su manifestación central en Jesús. En la predicación del evangelio a los paganos las profecías mesiánicas encuentran su pleno cumplimiento y se muestra así la unidad y la continuidad del proyecto divino de salvación.
Contenido
La estructura del libro de los Hechos aparece indicada por la distribución geográfica que aparece en las palabras programáticas del libro (1, 8). Pero, sobre todo, la estructura está indicada cuando se van entrecruzando los diversos hilos narrativos que inicialmente estaban separados. El nudo en que confluyen todos es el Concilio de Jerusalén (15, 1-35) que marca el punto de llegada de la primera parte y el punto de partida de la segunda.
De Pentecostés al Concilio de Jerusalén: 1, 1 – 15, 35.Del Concilio de Jerusalén a la llegada de Pablo a Roma: 15, 36 – 28, 31.
Teología
Un proyecto de Dios dentro de la historia. El libro de los Hechos no es sólo la continuación histórico-cronológica del acontecimiento Jesús relatado en el evangelio, sino que representa el cumplimiento de un proyecto unitario. Existe un arco ideal que une los polos de este camino que es la salvación en la historia, inicio en Palestina y meta en Roma. El autor presenta este proceso salvífico privilegiando el modelo bíblico de "viaje" o "camino". Su progresión histórica se desarrolla como un camino ideal que va de Galilea a Jerusalén y desde aquí a los confines del mundo. Jerusalén es el centro donde se decide todo el desarrollo del proyecto salvífico: Jesús sube a Jerusalén donde es rechazado y desde aquí envía a sus testigos al mundo entero. La salvación, don de Dios en Cristo. En este libro es imposible encontrar una presentación abstracta de Dios. Se habla de un Dios que guía la historia hacia su conclusión decisiva. Ahora el rostro histórico del amor gratuito y de la fidelidad de Dios es Jesús que se convierte en centro de la historia desde el cual se irradia la salvación para todos los hombres que acogen el anuncio y se convierten. Así, la nueva clave de lectura de la historia bíblica es Jesús el cual transforma el acontecimiento bíblico en una historia de promesas que reciben en él su confirmación y cumplimiento, aunque la iniciativa de este proceso salvífico se remonta siempre a Dios, que ha suscitado a Jesús y lo ha enviado como siervo suyo a los judíos para llevar la salvación. Jesús resucitado se convierte en fuente de salvación para todos los hombres que lo acogen.
El proceso de la salvación en la historia. Dios se revela y obra en Jesús como Salvador dentro y por medio de la historia. El tiempo presente es el escenario donde se decide la salvación optando por Jesús y su evangelio. La Iglesia de los orígenes fundamenta una continuidad histórica e ideal entre el tiempo de la Iglesia y el de Jesús. Dentro de esta concepción lineal de las diversas etapas salvíficas, se desarrolla el único proyecto salvífico de Dios que abraza a todos los hombres. La condición para pertenecer al pueblo de Dios ya no es étnica, sino la fe y la conversión. |