TEXTOS PARA PENSAR
BLOQUE NOVENO

01. EL AMIGO Y EL MENDIGO

Varios amigos estaban comiendo en un restaurante, cuando llegó un antiguo compañero que había vivido con ellos los locos años 60 y 70, y que después entró en un Seminario. Se puso a hablar de Jesús, y ellos bromeaban sobre todo lo que decía.

Cuando salieron, uno de ellos señaló a un niño que estaba durmiendo en la acera.

- ¿Ves de qué forma se preocupa Jesús por el mundo?, dijo él.

- Claro que lo vemos, le respondieron.

- Él ha puesto a ese niño allí y se ha asegurado de que lo veáis, para que podáis hacer algo.

 

02. EL RATÓN Y LOS LIBROS

Un paciente le dijo a su psiquiatra: - Doctor, el miedo me domina, me quita la alegría de vivir.

- Aquí en mi consultorio tengo un ratoncito que se come mis libros -dijo el médico-. Si me desespero con él, se esconderá de mí, y no haré otra cosa en mi vida más que intentar cazarlo.

Por lo tanto, pongo los libros en un lugar seguro, y le dejo que roa algunos otros. De esta manera, él sigue siendo un ratón, y no se convierte en un monstruo.

Tenga miedo de algunas cosas, y concentre en ellas todo su miedo, para así tener valor en el resto.

 

03. LA ENFERMEDAD DEL ADIÓS

Vivir consiste en estar al mismo tiempo preparado para decir adiós.

Pasamos por tres etapas en la enfermedad del adiós.

La primera es la negación: esto no es verdad, ¡no puede ser!.

Después viene la desesperación, la revuelta: esto no debería haber sucedido, ¡yo siempre he dado lo mejor de mí!.

Finalmente, viene la aceptación.

Si vivimos cada una de estas etapas, sin vergüenza, sin intentar acortar el camino, la Naturaleza se encargará de cerrar la herida porque es sabia: cura el alma del mismo modo que cura el cuerpo. Pero necesita el mismo ingrediente que hace falta para curar los males del cuerpo: tiempo.

 

04. ¿POR QUÉ TE QUEJAS?

Si llevas las velas recogidas, ¿por qué te quejas de no tener buen viento que te impulse?

Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se contagien de tu verdad?

Si te sientas a la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre en medio del camino?

Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?

Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas de no poder cicatrizarla?

Si lo que transmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de quedarte cada día más solo?

Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de que el oleaje te pase por alto y barra contigo?

Si a la hora de conocer y servir a Dios te apartas de Él, ¿por qué te quejas cuando te suelta de la mano?

Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme, ¿por qué te quejas si no has sabido vivir?

¿Por qué te quejas, por qué?.......

 

05. RESPETAR LOS LIMITES

(Recopilación de textos de los primeros ascetas del Cristianismo, que vivían en torno al monasterio de Sceta, en Alejandría Egipto)

Los monjes de Sceta se reunieron a instancias del abad Paulo.

– Comenzaremos hoy un ayuno –dijo Paulo–. Y sólo terminaremos cuando estemos preparados para tener la visión de un ángel.

Durante varios días, los monjes sólo bebieron agua y rezaron. Estaban tan animados con la propuesta de Paulo que no sufrieron con el hambre. Hasta que, hacia el final de la primera semana, un viejo monje comenzó a pasarlo mal. Paulo se dio cuenta de que el hombre iba a morir y decidió interrumpir inmediatamente el ayuno.

En este momento se le apareció al grupo un ángel y les dijo:

Es importante que entendáis el sentido de la disciplina y del sacrificio. Pero es aún mejor que conozcáis los límites de la naturaleza. No hace falta violar este límite para conseguir lo que se desea.

 

 

 

06. REZAR Y COMUNICARSE

(Recopilación de textos de los primeros ascetas del Cristianismo, que vivían en torno al monasterio de Sceta, en Alejandría Egipto)

Un muchacho cruzó el desierto y finalmente llegó al monasterio. Allí pidió permiso para asistir a una de las pláticas del abad, permiso que le fue concedido.

Aquella tarde, el abad habló sobre la necesidad de meditar y de la importancia del silencio. Finalmente, cuando terminó la plática, pidió al muchacho recién llegado que ayudara en la construcción de un camino hasta una aldea cercana al monasterio.

– ¿Por qué? –preguntó el muchacho–. A fin de cuentas, lo importante es rezar y mantenerse alejado de las gentes.

– Rezar es muy importante –dijo el abad–. Pero rezarás aún mejor si con tus manos consigues descubrir un modo de comunicarte con tu vecino.

 

07. SÉ TÚ MISMO, NO INTENTES SER OTRO

Calma tu espíritu, busca siempre la fuente de donde nace todo y elimina cualquier vestigio de maldad o egoísmo.

Si te preocupas demasiado por descubrir lo que de malo tiene el prójimo, te quedarás agotado y derrotado por la energía que empleaste en juzgar a los demás.

La vida es una manifestación de amor, y un guerrero debe concentrarse en promover la paz y no el combate.

 

08. SI REALMENTE FUESES UN NIÑO

«Si realmente fueses un niño, un auténtico niño, en lugar de preocuparte por lo que no puedes hacer, contemplarías la Creación en silencio.

Te acostumbrarías a mirar con calma el mundo, la naturaleza, la historia, el cielo.

Si realmente fueses un niño, en este momento estarías cantando Aleluya a las cosas que tienes delante.

Entonces, libre de las tensiones, de los miedos y de las preguntas inútiles, aprovecharías este tiempo para esperar, curioso y paciente, el resultado de las cosas en las que tanto amor pusiste.»

(de Carlos Caretto, ermitaño italiano).

 

09. UNA LEYENDA DEL POLO NORTE

Cuenta una leyenda esquimal que, en los albores del mundo, no había diferencia entre hombres y animales: todas las criaturas de la Tierra vivían en armonía, y cada una de ellas podía transformarse en otra, con el fin de llegar a entenderla mejor.

Los hombres se convertían en peces, los peces se convertían en hombres, y todos hablaban la misma lengua.

En aquella época –continúa la leyenda–, las palabras eran mágicas, y el mundo espiritual repartía generosamente sus bendiciones. Una frase dicha al tuntún podía tener extrañas consecuencias; bastaba pronunciar un deseo para que éste se cumpliera.

Fue entonces cuando todas las criaturas comenzaron a abusar de ese poder. Se instaló la confusión, y la sabiduría se perdió.

Pero la palabra sigue siendo mágica, y la sabiduría todavía concede el don de hacer milagros a todos los que la respetan, -concluye la leyenda-.

 

10. VOLVER A SENTIRSE PARTE DE LA HUMANIDAD

En 1982, Paulo Coelho pasó una temporada en Amsterdam, en los Países Bajos, que era entonces símbolo de una completa y total libertad en todos los sentidos. Allí empezó a frecuentar el Kosmos, una especie de club donde se reunían personas con las que sentía cierta afinidad.

Una noche, una holandesa le preguntó cómo era Brasil. Comenzó a hablar de los problemas de los brasileños: la dura represión del régimen militar, las desigualdades sociales, la miseria, la violencia.

– Pero tú vives en el mejor lugar del mundo –añadió–. ¿Qué siente uno al levantarse todos los días en el paraíso?

La holandesa permaneció mucho tiempo en silencio y respondió:

– Es horrible. Aquí todo es perfecto, no queda ya ningún desafío, ninguna emoción. Ojalá tuviese yo tus problemas. Así volvería a sentirme parte de la humanidad.