DIOS AHOGA PERO NO APRIETA

Por Gloria Fuertes

Dios ahoga pero no aprieta.
No te adula pero te defiende.

El hombre te alza y de deja caer,
Dios te deja caer sin alzarte.

Siempre está sobre aviso;
luego te quita el dolor y te pone la cena
–otras veces te pone el dolor y te quita la vida–.

Está lleno de sabiduría y de paciencia,
sobre todo de paciencia con los perversos,
–perverso quiere decir mal intencionado–.

No es un señor con barba,
no es una paloma,
es todo lo que vemos, lo que oímos, lo que tocamos.

Aunque parezca mentira, ¡Dios existe!