SEGUNDO MISTERIO:
ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Relato bíblico
Jesús llevó a sus discípulos hasta cerca de Betania, y levantando sus manos, les bendijo... Les dijo: Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra... Id a todas las naciones y haced discípulos... bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo... Enseñándoles a cumplir todo lo que os he mandado... El que crea y se bautice se salvará... El que no crea será condenado... Yo estaré con vosotros, hasta el fin del mundo... Dicho esto, fue levantado en presencia de ellos y una nube le ocultó a sus ojos... El Señor Jesús subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre... (Lc 24, 50; Mc 16, 15-16; Mt 28, 18)
Meditación 1ª
En este cuadro contemplamos la consumación de las promesas de Jesús. Es su respuesta a nuestro anhelo del cielo; y el retorno definitivo al Padre, de quien procede y vino al mundo, es seguridad para todos nosotros a quienes ha prometido un puesto allá arriba: «Voy a prepararles un lugar» (Jn 14,2).
Este misterio se ofrece ante todo como una luz y advertencia para las almas de acuerdo con la vocación de cada uno. Está bosquejado el movimiento espiritual que lleva a la santificación, el anhelo de continuas ascensiones que preparan el alma a la medida de la edad plena de Cristo (Ef 4,13). En tal esfuerzo de perfección están comprendidos los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, misioneros y misioneras, seglares, almas que quieren ser buen perfume de Cristo (2 Co 2,15) y viven ya en una transmisión de vida celestial.
La enseñanza de esta decena es una exhortación a no dejarse distraer por aquello que apesadumbra, sino a abandonarse a la voluntad del Señor, que nos conduce a lo alto... (Juan XXIII)
Meditación 2ª
María ante el misterio: "Ahora sí me muero de nostalgia. Ahora no necesito su cuerpo, pero sí su presencia. Ahora el mundo me parece vacío desde que Él se fue, ahora el mundo ya no es mundo para mí sin sus pasos. Mientras Jesús estuvo entre nosotros no soñaba en el cielo...
Ahora me siento terriblemente desterrada. He vuelto muchas veces hasta el monte desde el que se marchó... Y sólo la fuerza del Espíritu hace que pueda soportar el tiempo. Pero ¡es la HORA, Hijo, es la HORA!... Tu Madre ya no sabe seguir viva sin Ti..." (Ana Mª Primo Yúfera, o.p.)
Meditación 3ª
Si verdaderamente hemos resucitado con Cristo, muriendo al pecado y revistiéndonos de la gracia, busquemos las cosas del cielo, donde está Cristo, y no las de la tierra.
¡Qué pequeña parece la tierra cuando uno mira al cielo!
Asciende. Sube. Sube todavía más. Más, aún más. Siempre tiene uno posibilidad de superarse, de vencerse, de subir a los cielos (Sebastián Fuster Perelló, o.p.).