visitación 2.bmp (163638 bytes)SEGUNDO MISTERIO

VISITACIÓN DE MARÍA A SU PRIMA ISABEL

Relato bíblico

María se puso en camino, y fue a la montaña y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel... Así que Isabel oyó el saludo de María, exultó el niño en su seno e Isabel se llenó del Espíritu Santo... Isabel clamó con fuerte voz: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre"... Dichosa tú, que has creído, pues se cumplirá lo que se te ha dicho de parte del Señor"... María exclamó: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava... Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí... Su Nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación... Él hace proezas con su brazo, y dispersa a los soberbios de corazón... Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes... A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos... (Lc 1, 39-56)

Meditación 1ª

¡Qué suavidad y qué gracia en aquella visita de tres meses de María a su querida prima! La una y la otra depositarias de una maternidad inminente; para la Virgen Madre, la más sagrada maternidad que puede imaginarse sobre la tierra. ¡Qué dulzura de armonía en aquellos dos cantos que se entrelazan: «Bendita tú eres entre las mujeres» (Lc 1,42) de una parte; y de otra: «El Señor ha mirado la humildad de su esclava, todas las generaciones me llamaran bienaventurada» (Lc 1,48).

Esta visión de Ain Karim sobre la colina del Hebrón, ilumina con luz celestial y humanísima, a la vez, las relaciones de las familias buenas, educadas en la escuela antigua del Rosario rezado todas las tardes en casa, en la intimidad; y en todos los puntos de la tierra donde alguno es llamado por alta inspiración sacerdotal, de caridad misionera, de apostolado o también por motivos legítimos de diversa naturaleza: trabajo, comercio, servicio militar, estudio, enseñanza o cualquier otra razón. ¡Qué hermoso reunirse durante las diez Avemarías de este misterio donde tantas almas unidas por razón de sangre, por vínculos domésticos, por todo aquello que santifica y estrecha los sentimientos de amor entre las personas más queridas, padres e hijos, hermanos y parientes, con vecinos o pertenecientes a un mismo pueblo, en acto de reflejar, de iluminar, un sentimiento de caridad universal, cuyo ejercicio es alegría y honor de la vida... (Juan XXIII)

Meditación 2ª

Cuando se recibe un Don de Dios, no debe retenerse egoísticamente. Dios se da para engendrar generosidad. Ella, la Virgen llena de gracia, va rápida a casa de su prima para hacerle la ofrenda alegre de cuanto lleva en su persona con destino a los demás. Se sabe Madre y, si lo es, ha de ser puro don, canal de ternura, remanso de paz, para cuantos suplican vida y amor.

Ser portador de Jesús supone correr, olvidarse de uno mismo, dirigiendo los pasos hacia quien sabemos necesita nuestra presencia. Una presencia sencilla; una presencia que equivale a ausencia de nuestro YO, para convertirse en ese OTRO a quien buscamos. Intentar que con nuestra "visitación" sientan los demás la alegría de percibir, en nosotros, al que viene para salvar... (Ana Mª Primo Yúfera, o.p.)

Meditación 3ª

Atenta a las necesidades del prójimo, María acude presurosa a servir a Isabel.

Madre: Dame un corazón semejante al tuyo, firme en sus afectos y de fidelidad inquebrantable. Un corazón afectuoso, que irradie una ternura discreta y no rehúse entregarse a los demás.

Un corazón delicado, capaz de poner amor en los más pequeños detalles, en los más humildes servicios. Un corazón abierto, de par en par, que se goce con el goce de los demás, y sufra con el dolor de los otros. Un corazón dulce y bueno, que no condene a nadie y no se canse nunca de hacer el bien. Un corazón loco que ame sin esperar recompensa (Sebastián Fuster Perelló, o.p.).