PRIMER MISTERIO

EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL JORDÁN

Relato bíblico

Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos... Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: "Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas". Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Y proclamaba: detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Jesús le respondió: déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: este es mi Hijo amado, en quien me complazco (Mt 3, 1-17).

 

Meditación

"Misterio de luz es ante todo el Bautismo en el Jordán. En él, mientras Cristo, como inocente que se hace ‘pecado’ por nosotros (2 Co 5, 21), entra en el agua del río, el cielo se abre y la voz del Padre lo proclama Hijo predilecto (Mt 3, 17 par.), y el Espíritu desciende sobre Él para investirlo de la misión que le espera (Juan Pablo II).

Bautizarse en Cristo es apostar por la vida. Creer que la Vida vence a la Muerte. Leemos en la Palabra de Dios: "Hoy pongo delante de vosotros la vida y la muerte. Elegid" (Dt 30, 19).

Pongo delante de vosotros la vida. La lucha por una superación constante de vosotros mismos hasta realizaros plenamente como hijos de Dios-Padre y hermanos de todos los hombres. El esfuerzo ininterrumpido para conseguir una fraternidad universal. Pero también están ahí los ídolos que nos ofrece el mundo con su habilidad para negociar con la verdad, sus chantajes, la deformación de los valores éticos, la marginación, la injusticia y el atropello de la persona humana...

Dos programas antagónicos. Dos voces disonantes. ¡Hay que elegir! (Sebastián Fuster, o.p.)

Plegaria

Dios todopoderosos y eterno, que en el bautismo de Cristo en el Jordán quisiste revelar solemnemente que Él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo; concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, la perseverancia continua en el cumplimiento de tu voluntad (Misal romano).