TERCER MISTERIO

PROCLAMACIÓN DEL REINO DE DIOS

 

Relato bíblico

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (Mc 1, 14-15)... En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: ¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados. Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: este está blasfemando. Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico: "levántate, toma tu camilla y vete a tu casa" (Mt 9, 2-6)... Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: jamás vimos cosa parecida. Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. (Mc 2, 12-13)... Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios (Mc 1, 39).


Meditación

"Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión (Mc 1, 15), perdonando los pecados de quien se acerca a El con humilde fe (Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando así el ministerio de misericordia que El continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia" (Juan Pablo II).

¡Dichoso el Mensajero que trae Buenas Noticias! Lo nuestro no es condenar, ni amenazar con castigos. Lo nuestro es curar a los que tienen destrozado el corazón; anunciar la justicia a los pobres; la vista a los ciegos; la libertad a los oprimidos; la amnistía para todos...

Con la lámpara encendida quisiéramos iluminar los pasos de quienes en la noche, a tientas, se esfuerzan por crear una sociedad más solidaria, fraterna y justa (Sebastián Fuster, o.p.).

Plegaria

Señor, fortalécenos con tu auxilio, para que nos mantengamos en espíritu de conversión; que la austeridad penitencial nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal (Misal romano).