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"Pues si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba a los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando dentro de mí si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéramos, estando en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje" (Santa Teresa de Jesús).
El mirar de Dios es amar. Cuando Dios te mira y llega al hondón de tu ser, escrutando tu corazón, te ama: amándote, crea en ti, una vida nueva, plenamente transformada por el Amor. Y... descubres que la Vida ya corre dentro de ti.
Es Él, Jesús, esta vida que, en la intimidad de tu ser, es: agua fresca que colma tu sed, viento que impulsa tu camino, Palabra de vida, visión que transforma, estímulo eficaz en tu entrega, amor siempre presente y objetivo final de tu camino hacia la plenitud. Es la manera que tiene Él de corresponder, cuando le haces buen hospedaje.
"Jesús respondió a la samaritana: Todos los que beban agua de este pozo, volverán a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de la que brotará la vida eterna" (Jn 4,13).
"El viento sopla hacia donde quiere, sientes su rumor, pero no sabes ni de donde viene, ni a donde va. Lo mismo ocurre con aquel que nace del Espíritu" (Jn 3,8)
"La Escritura dice: La Palabra está muy cerca tuyo, la tienes en los labios, la tienes en tu corazón. Ésta es la palabra en la que creemos y la que proclamamos" (Rm 10,8. Dt 30,12-14).
"Vosotros lo amáis sin haberlo visto, y ahora sin verlo creéis en Él. Y tenéis una alegría tan gloriosa que no hay palabras para expresarla, ya que habéis alcanzado el término de la fe: la salvación" (1Pe 1,8-9)
"Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la derecha de Dios. Entonces dijo: «Veo el cielo abierto y al hijo del hombre a la derecha de Dios»" (Hch 7,55)
"Tengamos la mirada fija en Jesús que es quien nos ha de guiar por el camino de la fe y es quien la lleva a la plenitud" (He 12,2)
" A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos Él está en nosotros, y, dentro de nosotros, su amor ha alcanzado la plenitud. Sabemos que estamos en Él, y Él en nosotros porque nos ha dado su Espíritu" (1Jn 4,12s)
Sí, la vida ya corre dentro de ti, y con esta seguridad te invito a entrar en esta experiencia de silencio, que te ayudará a reencontrar el profundo sentido de ese hilillo de agua que corre dentro de ti. Si no lo haces así, se te podrían recordar aquellas palabras de Teresa de Jesús: "¡Oh vida, vida!. ¿Cómo puedes sustentarte estando ausente de tu Vida?".
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