SENDEROS DE ORACIÓN

5. VENID A MÍ

cristo en magestad.jpg (40751 bytes)Al comenzar una experiencia de silencio sientes en lo más profundo de tu ser el lastre del polvo del camino. Reconoces que iniciaste el camino con el deseo de llegar a la plenitud del Amor, y ves que ahora sólo puedes ofrecer tu pequeña pobreza. En ella, el cansancio acumulado o la saturación espiritual que produce en ti el conjunto de sensaciones, impresiones, gozos y tristezas, ilusiones y añoranzas, heridas del presente o sufrimientos del pasado que pesan en tu alma, y que, en momentos concretos, como el presente, se dejan sentir.

Es el cansancio de una ruta diaria que, muchas veces, estás haciendo sin poderte conceder a ti mismo, los tiempos y los espacios espirituales que necesitas para re-crear tu vida de comunión con el alma, que da sentido a todo lo que eres y haces.

Por ello, necesitas orar unos textos muy explícitos de la Palabra de Dios que te ayudarán a reconocer el sentido mismo que tiene el polvo del camino, cuyo peso sientes en ti. Porque nunca olvidarás que buscas a Dios en el tiempo ordinario.

Ahora, sin embargo, se te ofrece una oportunidad única para situar tu vida en su dimensión más real:

Descansa.

Reposa en Él.

Apóyate en la fuerza que te viene del Amor.

"Venid a mi, de un extremo al otro de la tierra, y yo os salvaré, que yo soy Dios, y no hay otro" (Is 45,22)

"Estad atentos, venid a mí. ¡Escuchadme y viviréis! Pactaré con vosotros una alianza eterna, son los mismos favores irrevocables que prometí a David" (Is 55,3)

"Venid a mí, vosotros que me deseáis, y saciaos de mis frutos. Guardar mi recuerdo es más dulce que la miel, poseerme es más gustoso que el panal. Los que me coman aún tendrán más hambre de mí, y los que me beban aún tendrán más sed" (Si 24,19-21)

"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os haré reposar. Aceptad mi yugo: haceos discípulos míos que soy benévolo y humilde de corazón y encontrareis el reposo, porque mi yugo es suave, y mi carga, ligera" (Mt 11,28-30)

Como si tuvieras necesidad de acoger la brisa marina que te renueva, aliviando tu cansancio, relee estas palabras del Señor. Hazlas tuyas, acógete bajo la sombra luminosa de su mirada y remánsalo todo en Él.

Vive con el corazón lleno de gozo. Verás que tu vida va encontrando la orientación deseada.

Te centrarás en una doble perspectiva: la adoración, que te conducirá a reconocer la primacía del Amor en todo, y en la fraternidad, esto es, la disponibilidad para el servicio, lavar los pies a los hermanos, descentrándote de ti mismo, es decir, poniéndolo a Él y a los demás como centro de tu vida.

Tu oración sencilla y silenciosa te liberará, dejándote desnudo ante Él. Todo te ayudará a comprender las cosas desde dentro, con la perspectiva que te ofrece la mirada de amor de Dios.

Recuerda siempre que Dios observa atentamente lo que vives en tu corazón Sb 1,6, y "No ignora ningún sonido" v. 10.

Así lo podrás experimentar, cuando has sentido que el lamento y el gemido de tu alma son escuchados siempre por Él, aunque tú, en la sensación de soledad de tu alma, has podido pensar que vivías a las afueras de Dios.