SENDEROS DE ORACIÓN

9. EL VALOR DE LA TERNURA

En el texto del evangelista Marcos que recordábamos, Jesús acababa la defensa de aquella buena mujer, que tuvo con él un gesto de ternura, con estas enigmáticas palabras: "Os aseguro que, cuando el evangelio sea anunciado por todo el mundo, también recordarán a esta mujer y hablarán de lo que acaba de hacer" (Mc 14,9).

¿Por qué dar tanta importancia a un gesto hermoso, sí, pero aparentemente intranscendente? ¿Por qué Jesús subraya con tanta fuerza el valor de una simple manifestación femenina de ternura? ¿Por qué Jesús afirma que se iba a recordar a aquella mujer siempre que se anunciara el Evangelio?...

En realidad todo el Evangelio tiene un planteamiento de vida absolutamente coherente. En la Palabra de Dios transmitida por los Evangelistas se refleja la tradición orada y vivida por toda una comunidad eclesial que, en todo momento, ha saboreado la memoria de Jesús, con un amor inigualable.

La presencia viva de Jesús les daba fuerza en las primeras persecuciones que pronto sufrieron. Era el aliento de la vida que llevaban tan a contracorriente. Era el espejo en el que se miraban. Ellos sí que mantenían la mirada puesta en Jesús... como dice el texto de la carta a los Hebreos mencionado desde el principio.

El recuerdo de los episodios de la vida del Maestro, Jesús, iban configurando su ser comunidad, y su vida de "primera iglesia". Pronto descubren que la Buena Nueva de la salvación de Jesús no se puede dividir ni parcializar. Toda la Buena Nueva constituye una unidad indivisible.

Jesús, Cristo, el Maestro, el Pastor, va transmitiendo su vida mientras se van asimilando sus enseñanzas, sus gestos, sus más pequeñas palabras, hasta sus miradas. Y para que no pueda quedar en el olvido, Jesús quiere subrayar con claridad el gesto vivido en la casa de Simón el Leproso, en Betania, destacando así su importancia. ¿Por qué?...

La ternura no se improvisa. Aquella mujer de Betania se había hecho con la jarrita de perfume de esencia de nardo finísimo, después de mucho trabajo por conseguirlo. Al final, cuando se le presenta la ocasión, lo da todo. No se reserva nada. Derrama todo el perfume sobre la cabeza de Jesús, rompiendo el frasco, para que no quede nada.

Quizás no lo tenía todo previsto ni calculado. Lo sintió, y se dejó llevar por la primera intuición del corazón. Porque la ternura verdadera nace de dentro. Tiene su verdadera fuente en un corazón transformado por el Amor.

Por ello quiero invitarte:

· Hermano, hermana:
Si quieres entrar en la escuela de Jesús, mantén los ojos fijos en Él. Vive con el corazón abierto y disponible.

· Abandónate al Absoluto del Amor del Padre manifestado en Jesús.

· Deja que el sello del Espíritu vaya marcando tu corazón y tu frente, tu alma y tu vida, tus manos y tus pies.

· Vive adorando al Dios-Presencia en el que estás inmerso.

· Reconoce que en la gratuidad de tu amor encuentras el sentido profundo de tu camino.

· Vive libre y desasido de todo, con las alas de tu alma desplegadas al viento del Amor.

· Sé cercano y solidario con los más pequeños de entre todos. Vive disponible para el Amor.

· Convierte tu vida en un gesto continuado de amor y de perdón.

· Libérate de los sentimientos de melancolía que te pueden encerrar en ti mismo. Ten la sinceridad de reconocerlos.

· Despójate con fuerza de los resentimientos que te aprisionan y te incapacitan para el Amor.

· Aprende el arte de mirar, admirar, contemplar, adorar. Mientras te dejas mecer por el oleaje de la Vida y permites que Dios vaya construyendo tu camino.

· Descubre la gratuidad de una oración total que se convierte en adoración silenciosa y gratuita.

· Podrás ver que adoras cuando aprendes el valor que tiene el simple hecho de poder estar ante Él.

· Adoras cuando descubres que dices más con el silencio de tu corazón que ama, que con las palabras de una boca que habla sin sentir.

· Adoras cuando te abandonas en Él, ante quien estás.

· Adoras cuando te sumerges en Él.

· Adoras cuando le dices: ‘Señor, te prometo no apurarme por lo pasado, no inquietarme por lo porvenir, y, en el momento presente, no atender sino a Ti en mi".

Descubrirás que sólo transmites de verdad aquello que vives. Verás que sólo vives de verdad aquello que sufres. Y... sólo sufres de verdad aquello que lloras. Porque sólo lloras, de verdad, por aquello que amas, por aquellos a los que amas, o por Aquel a quien has descubierto como Amor esencial de tu vida.Por ello el gesto de aquella mujer que Jesús acoge en Betania, en la casa de Simón el Leproso, quiere que sea recordado. Porque para entender el Evangelio es necesario que mantengas tu alma sensible.

Jesús quiere también que seas vulnerable al Amor. Sensible al Amor que recibes y al que das. Sensible y vulnerable al Amor que te espera, y a todos aquellos que esperan tu amor.

· No te avergüences de ser vulnerable. No permitas que la vida enturbie tu sensibilidad para reconocer al hermano que necesita amor.

· Vive con los ojos fijos en Jesús, y en aquellos a los sabes que Jesús mira.

Pronto descubrirás que en tu vida sólo hay un amor. Verás que cuando amas todo lo haces por amor. Oras por amor. Perdonas por amor. Trabajas por amor. Vives por amor. Hablas por amor.... y callas por amor. Sufres en silencio por amor. Haces donación total de tu vida, por amor. Sirves a los necesitados de este mundo, por Amor. Sigues a Jesús, por amor.

· Te has de convertir al Amor. Porque reconoces que el Amor ha unificado tu vida, transformándola. Y todo amor, cuando es sincero y verdadero, acaba convirtiéndose en un gesto interminable de ternura.

· Desde la sencillez de un Evangelio encarnado y vivido, descubrirás que los criterios con los que has de actuar, siempre estarán en contradicción con los del mundo.

Y serás feliz cuando te sabes pobre, o perseguido, o llorando. Porque desde el Evangelio de Jesús vivido y orado, convertido en gesto esencial de tu vida, llegarás a encontrar el valor inigualable de la ternura. En el amor hecho ternura, siempre renace, como fruto maduro, el Amor. En la ternura que nace de dentro de ti, expresarás el Dios-Amor que te habita y ha tomado posesión de tu ser

· Te has de convertir a la verdadera ternura del Amor que es Dios Padre, en Cristo Jesús, su rostro cercano, y en el Espíritu Santo, que es el Don de su Amor. Descubrirás que en la ternura de tu alma encontrarás una fortaleza que te viene de Dios.

Ser "tierno" en tu convivencia oracional con Dios y en la ternura con la que vives tu relación con los hermanos no equivale a ser débil, en realidad es el fruto más hermoso de la fuerza del amor. Exclama Yahvé por Jeremías:

"¿Es un hijo tan amado para mi, Efraim, o un niño tan mimado, que tras haberme dado tanto que hablar, tengo que recordarlo todavía?... Pues, en efecto, se han conmovido mis entrañas por él; he sentido una gran ternura hacia él, oráculo de Yahvé" (Jr 31,20)

No te avergüences de experimentar la ternura. Será signo de tu sensibilidad espiritual que te vuelve vulnerable al amor. En la ternura encontrarás, tantas veces, tu fortaleza.

¡Sé valiente!... ¡Déjate vencer por la ternura!...