SENDEROS DE ORACIÓN

SER FELIZ, O ESTAR FELIZ

 bluverg.jpg (22457 bytes)"¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?" (Sal 33,13)

Allá por el año 1000 antes de Cristo –de ello hace ya unos 3000 años–, fue el rey David quien lanzó esta pregunta a sus contemporáneos. Pregunta que perfectamente hoy nos podría servir como título para un spot publicitario, en eso que los expertos llaman "calidad de vida".

¡Ca!, la cosa comienza a ponerse interesante. Pero, ¿es posible, que hace 3000 años –donde damos por hecho, que los habitantes de aquel entonces no sabían la forma que tenía la Tierra y mucho menos conocían el cabo de Finisterre, que vendría con los Romanos– un hombre, para más señas, pastor de un rebaño, el de su padre Jesé de Belén, se hiciera e hiciera esta pregunta?

¡Y tan posible!, como que de hecho la hizo y se la hizo. Esto es así, porque es un interrogante permanente en el hombre de todo tiempo, lugar, religión, cultura, etnia, etc. Lo que determina el camino a seguir, no está contenido en la pregunta que de por sí nos hacemos todo "hijo de vecino", sino en la respuesta que doy a la pregunta que me cuestiono o me cuestionan.

A "vista de pájaro" parece ser que en nuestro hoy, la respuesta que damos al deseo que tenemos de ser felices, dista –en la mayoría de los casos– mucho de conseguirlo. ¿Por qué? ¿Será acaso porque ni tan siquiera nos hemos hecho la pregunta o tal vez, hecha la pregunta, la respuesta dada no es la idónea? Sea lo que sea, los resultados "cantan" solitos. Nos encontramos por excelencia, en la era de unos medios de comunicación de masas cada vez más sofisticados y a la par en la era donde el hombre experimenta –como arma mortífera, clavada en lo más profundo de su ser– la soledad no buscada –forzada–, el hastío de una vida, fruto de tener unos horizontes muy chatos sobre ésta. Con todo, horizontes envueltos en papel de celofán, con promesas de plenitud para quien conquiste la "Trilogía de la P": Poder, Poseer, Placer.

¿Qué hacer? Como el profeta Elías, ¿sentarse bajo una retama y desear que todo acabe, sin pena ni gloria? (1 Re 19,4). Lejos de nosotros semejante decisión. Queremos caminar en positivo. Optamos por visionar la botella medio llena, que implica "la aceptación objetiva de nuestro bloqueo, sabiendo que en dicha aceptación encontramos la clave para la comprensión del camino verdadero " (Pirsig).

Como decía Phil Bosmans: "A la gente feliz hay que buscarla entre los optimistas, porque saben mirar hacia el lado bueno de la vida"

Es por ello, que vamos a andar tras las huellas de David, que no se quedó en un simple cuestionarse, sino que por si algun@ le servía, dio con la respuesta, obviamente iluminado a la Luz de Dios: "Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal y obra el bien, busca la paz y corre tras ella" (Sal 33, 14-15)

Realmente, nos encontramos ante todo un "señor programa de vida".

La pregunta que ahora se nos suscita es: ¿qué tiene que ver la lengua y los labios en esto de "ser feliz"?... ¿Existe causa-efecto entre la lengua y el ser feliz o desdichado? Leemos en Proverbios 15,4: "Lengua sana es árbol de vida, lengua perversa rompe el corazón". Así, un mismo elemento –en este caso, la lengua– puede tomar dos caminos completamente distintos:

· Ser feliz = lengua sana

· Ser desdichado = lengua perversa

Llegados a este punto, no nos traigamos a engaño, intentando justificar, o bien "pastelear" (endulzar), nuestras "adanes" conductas: amarguras, iras, cóleras, gritos, maledicencias y cualquier clase de maldad; porque en definitiva, son éstas las que rompen nuestro corazón (lo más profundo en nosotros mismos), y son vertidas al exterior como lava incandescente. ¿Quién hace de chimenea para semejante vertido? La lengua es el vehículo.Bien, hasta aquí podríamos decir que hemos visionado el ángulo oscuro del músculo del que hablamos, pero no nos quedamos en ello. Vista la procedencia de nuestro bloqueo, y aceptando nuestra verdad, cabría consultarnos: ¿qué hacer?... O tal vez mejor: ¿qué nos vamos a dejar hacer?... Ambas cuestiones tienen posada, partiendo como siempre de nuestra realidad: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios" (Lc 18,27)

Por lo tanto, dejemos que el Espíritu de la Verdad nos guíe por el camino que nos lleve a dar frutos buenos, que en definitiva es ser lo que cada uno está llamado a ser .

"Paseaban por un camino rodeado de olorosos árboles frutales, cuando el Maestro se agachó y cogió un fruto recién caído al suelo. Pronunció entonces estas palabras: Cuando una rama está cargada de frutos, su peso hace que se incline hacia el suelo. Cuando nada tiene que ofrecernos, permanece tiesa y altiva"

SENDEROS DE CRECIMIENTO:

· "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso" (Mt 11,28).

· "Jesús dijo: Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor" (Mt 20, 25-26)

· "Desechando la mentira, decid la verdad unos a otros, pues somos miembros unos de otros" (Ef 5,25)

· "Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos" (Mt 7,12)

· "No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen" (Ef 4,29)

· "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed dale de beber, así le sacarás los colores" (Pro 25,21)

· No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien" (Ro 12,21)

· "No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón" (Mt 6, 19-21)

· "No podéis servir a Dios y al dinero" (Mt 6,24)

Los senderos que acabamos de proponer, nos pueden "asustar" y, de hecho, nos asustan, porque desde nuestra realidad, experimentamos que nos superan. Es verdad, pero no sólo contamos en nuestro caminar con nuestras pocas fuerzas y muchos deseos, sino con el que es compañero fiel en nuestro camino, DIOS, quien nos dice: "Estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni están fuera de tu alcance... La palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica... Escoge la vida, para que vivas, amando a tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida" (Dt 30, 11.14.19-20)

Sólo así, seremos felices, como lo es Dios. Lo demás, el negocio a trancas y barrancas con nuestras "adanes" conductas, nos llevará a lo sumo a "estar felices", lo cual implica transitoriedad y, por lo tanto, insatisfacción. La felicidad no es algo acabado, es decir, que se consigue, y QUE uno se sienta en el butacón a contemplarla. Estamos conjugando siempre en presente de Indicativo –en nuestro HOY–. Por ello, no nos preocupemos de nada en "estar felices", y sí ocupémonos en "ser felices".